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Colombia En La Crisis Del Capitalismo Global
En el período de la gran depresión de 1929, los países dependientes fueron los menos afectados por la misma; incluso, la depresión los favoreció por ser exportadores de materias primas y verse obligados a impulsar una relativa industrialización al no poder importar medios e instrumentos de producción.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Número: 170.
Fecha: 27 de Septiembre de 2008.

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La crisis actual del capitalismo, ubicada en los Estados Unidos de Norteamérica, principalmente, incide, necesariamente, en la economía de los países menos desarrollados y dependientes del capitalismo globalizado. Pero esa incidencia no es la misma en todos los países de este carácter. Hay algunos de ellos que poseen una economía fuerte y sus estructuras pueden resistir mejor los efectos de la crisis mundial. Es importante determinar las particularidades de cada una de las economías de estas naciones para poder calcular lo que puede suceder.

Colombia ha superado muchos de los efectos que produjo la política neoliberal de gobiernos de la década del 90 del siglo anterior; sin embargo, su dependencia de mercados importantes como los de los Estados Unidos de Norteamérica y Venezuela, principalmente, genera incertidumbre respecto al curso de su economía tanto para lo que resta de este año como para los siguientes. Algo que ha caracterizado las crisis del capitalismo es su sucesión histórica es que a períodos de auge y progreso de la economía, sigue la depresión. La depresión de 1929 sucede al final de una década de gran prosperidad; y es que una de las leyes de los modos de producción, sustentados en la propiedad privada individual de los medios o instrumentos de producción, consiste en los ciclos: surgimiento de prosperidad seguidos por depresiones, crisis, y así sucesivamente; cada superación de la crisis lleva una acumulación de elementos para la siguiente. Si tomamos la historia de las crisis en Estados Unidos podemos situarlas en los siguientes años: 1819, 1837, 1857, 1873, 1884, 1893, 1903, 1907, 1913, 1920, 1929 en los años 70 y siguientes asistimos a similares acontecimientos hasta el presente que es considerado más grave que el de 1929. En los países europeos podríamos hacer el mismo registro.

El final será, necesariamente, el establecimiento de la nueva estructura que dará nacimiento a una nueva sociedad. Pero este fenómeno es posible no lo veamos ni nuestra generación ni la siguiente. Mientras tanto, podemos afirmar que en nuestro país se ha iniciado una “desaceleración en el crecimiento de la economía; esto en lo general porque puede haber sectores de la misma en la cual no viene sucediendo esto. Y si hablamos de desaceleración es porque venía “acelerada”, es decir en auge.

La crisis en las grandes entidades financieras de los Estados Unidos, crisis que se propaga y seguirá haciéndolo en todas las potencias, es posible no afecte en forma grave la economía del país; sin embargo, si no se toman medidas adecuadas lo puede hacer. Pensamos que una de las medidas a tomar es el impulso a la rama agrícola ganadera. Ha sido el campo el que ha venido sufriendo el impacto de fenómenos de la violencia como la del narcotráfico y los grupos armados. Colombia ha sido un país que, durante toda su historia, ha tenido el problema social de su agricultura, es decir, de su área rural; desde el mismo momento de la conquista, el invasor europeo español, rompe el proceso de una comunidad cuya estructura fundamental era la tierra. El conquistador le arrebata las mejores tierras e incorpora como esclavos a los indígenas a su explotación: son las encomiendas y la mita las instituciones que legalizan el saqueo y la expropiación de la riqueza indígena. Luego de la “independencia de España, las “guerras civiles del siglo XIX se desarrollan en los campos de la nación y sus contrincantes son los terratenientes contra los que representaban la economía mercantil y de exportación, fundamentalmente.

Las guerrillas se establecen en el campo; allí mismo se desarrolla el narcotráfico y uno de sus colaterales, el paramilitarismo luego de ser auspiciado y sostenido por los terratenientes y ganaderos. La economía agrícola, ganadera y minera se ve afectada, en forma necesaria, por los anteriores fenómenos sociales y políticos. La mafia del narcotráfico y los ejércitos del paramilitarismo se apoderan de las mejores tierras llevando a cabo una especie de contrarreforma agraria que desplaza al campesinado tradicional que venía trabajando honradamente sus pequeñas y medianas parcelas. En estas condiciones, si se lleva a cabo una política agraria mediante la cual se restituya a los campesinos la tierra expropiada por los violentos y expulsados por el fenómeno del narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo, la economía colombiana lograría un mercado interno capaz de satisfacer las necesidades del pueblo colombiano, en primer lugar y luego poder atender los mercados externos e incluso de las potencias en crisis. Uno de los efectos de la Segunda Guerra Mundial, en los países como el nuestro, fue haber generado la necesidad de industrializarse para adquirir las mercancías que no podía importar de los países en guerra. Entre los años 1936 y 1945 la economía del país obtuvo un importante desarrollo; institutos como el de Crédito Territorial y el de Fomento Industrial, fueron instrumentos esenciales en ese auge de la economía; han sido institutos de carácter estatal ya que la política del Estado fue de carácter intervencionista, como lo vienen a volver a implantar las potencias empezando por los Estados Unidos de Norteamérica. Por otra parte, Colombia posee, actualmente, importantes estructuras industriales, sustentadas en los avances de la técnica y el conocimiento, que posibilitan independizarse de las importaciones en esas áreas y responder a los requerimientos sociales de mercancías y productos necesarios. La relativa independencia de nuestra nación se ha manifestado en el hecho de no haber sido afectada, hasta el momento, por el desplome de las entidades financieras e industriales de los Estados Unidos de Norteamérica en la última semana.

En cuanto a nosotros se refiere, las estructuras económicas y sociales de carácter asociativo y colectivo sí pueden resistir la crisis ya que obedecen a planes sustentados, precisamente, en el análisis de la misma y la prevención de sus efectos.














Video completo aqui con Ares.




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