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El Caos Economico, Ideologico Y Politico
El conflicto colombiano genera situaciones particulares en la economía, la política y a nivel social.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Número: 120.
Fecha: 01 de Julio de 2004.

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El proceso del conflicto armado en Colombia genera situaciones paradójicas que analizadas objetivamente en el contexto de nuestra Historia, no son sino la continuación de nuestra particularidad económica, social, política, cultural e incluso militar.

Nuestro antecedente histórico es el que nos puede dar elementos reales de análisis de la actual situación: toda nuestra Historia ha sido signada por el conflicto económico; desde el mismo momento de la Conquista el indígena es despojado de sus tierras y, consecuentemente, de su cultura. A partir de ese momento nuestra Historia adquiere otra particularidad: la del criollismo y el mestizaje.

La dirección ideológica y política que se impone a las colonias europeas en donde quiera se conquistó a otros pueblos, es la impuesta por las metrópolis, ya sean españolas, inglesas, alemanas, holandesas, belgas, francesas, etc. Los criollos colombianos fueron la trascendencia de sus ancestros españoles y la alta aristocracia criolla que accedió al poder en las gestas emancipadoras del siglo XIX se convierte en una clase dominante sobre indígenas, mestizos, negros y demás minorías étnicas.

En las anteriores condiciones, nuestra particularidad histórica se encuentra limitada por la influencia europea en cabeza de las oligarquías dominantes. De este círculo no se puede salir mientras el poder económico mundial capitalista exista. Por ello les utópico pensar en una independencia real de estos pueblos, antiguas colonias y neocolonias de las grandes potencias mundiales.

Con los proceso de diálogo y acercamiento con los grupos en armas por parte del gobierno actual la situación adquiere manifestaciones políticas que no son de ahora sino de pasados acontecimientos de los cuales los actuales son su trascendencia. En efecto, en nuestro país ha habido muchos procesos de diálogo entre gobierno y sectores alzados en armas. No es necesario recordarlos ahora.

El actual proceso político con los grupos en armas, aunque viene de nuestra historia pasada, posee particularidades propias; el movimiento guerrillero ya no responde a su origen y el fenómeno de las llamadas Autodefensas es una especie de respuesta al primero por parte de quienes se sintieron amenazados y por parte de gobiernos que aprovecharon del levantamiento de sectores armados en contra de las guerrillas, influenciadas ellas por los movimientos de liberación nacional de otros pueblos del mundo.

El auge de lo sectores armados en Colombia se debe al fenómeno del narcotráfico no al apoyo del pueblo y en ese sentido es que el movimiento guerrillero perdió su norte ideológico y político; en cuanto a los grupos paramilitares, es un fenómeno predominantemente delincuencial pero que sus jefes quieren arropar con la bandera política que afirman poseen.

El que dirigentes de dos grupos armados hubiesen sido invitados al Congreso de la República ha generado un debate entre quienes están de acuerdo en que el Congreso medie en las negociaciones y quienes consideran que esto deslegitima las instituciones del país.

Con la presentación de los jefes de las Autodefensas en el Congreso se produjo un fenómeno político paradójico: tanto los sectores denominados como de izquierda como los de la denomindada derecha han coincidido en que el Congreso ha sido ofendido y que el espectáculo ha sido una vergüenza para la Nación. Y lo más interesante: el embajador de la potencia, el embajador de Estados Unidos ha definido como escandaloso y califica a los jefes de malhechores. Que el embajador de la potencia imperialista, expresión de la dominación sobre los pueblos como el nuestro, coincida con quienes se manifiestan como enemigos furibundos de la misma es ya una expresión del caos que reina en el mundo actual y el cual Colombia desempeña un papel importante.

Nos enseña lo anterior que las manifestaciones políticas tradicionales divididas entre izquierda y derecha no responde a la realidad actual. Como hemos venido sosteniendo, esas denominaciones políticas corresponden a situaciones formales del pasado y no tienen una real existencia en la actualidad. Podemos afirmar que las dirigencias políticas son, predominantemente conservadoras en el mundo actual. No hay una propuesta de cambio que pueda orientar a los pueblos en el estado crítico de la situación económica y social por la cual atraviesa la Humanidad en este momento histórico de su existencia. Lo que nosotros venimos desarrollando es apenas un germen de sociedad diferente, pero consideramos que es muy débil y no puede ser entendido en este momento. A pesar de ello lo seguimos construyendo eficientemente.














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