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La Oposición Política

Autor: Ulises Casas [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 154.
Fecha: 01 de Mayo de 2007.

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En las sociedades más avanzadas, cuando se han configurado sectores sociales generados por las estructuras económicas de las mismas, aparecen agrupaciones o asociaciones políticas que se enfrentan; ese enfrentamiento tiene origen en los intereses económicos que cada una de esas agrupaciones posee y que desea favorecer desde el poder político, en el caso del capitalismo, desde el Estado.

La Humanidad ha recorrido un período relativamente largo de su Historia y a través de ésta se han conocido diversos regímenes políticos; estos regímenes van surgiendo de anteriores formas económicas y sociales, es decir, en cada una de ellas se va gestando la siguiente en un proceso de evolución dialéctica ininterrumpida. Hemos conocido, en general, oposición entre regímenes dictatoriales y regímenes democráticos, entre organizaciones o partidos políticos que propugnan por cambiar regímenes determinados, entre propuestas económicas de cambio y posiciones resistentes a cambio alguno. Podríamos generalizar afirmando que la lucha es entre lo existente y lo que pretende cambiarlo.

Oposición puede interpretarse de diferentes maneras: puede haber oposición a la forma como se dirige políticamente una nación o comunidad determinada; puede haber oposición a una propuesta de gobierno y esto quiere decir que esa propuesta es apenas una posibilidad. Una oposición puede ser simplemente formal y esta clase de oposición no es trascendente. También puede haber una oposición con carácter trascendente, es decir, una oposición al estado o estructura económico-social vigente en la perspectiva de trascenderlo, es decir, de superarlo mediante una estructura que niegue la existente. Es lo que proponían los enemigos del capitalismo en la sociedad moderna. Los enemigos del capitalismo adoptaron el nombre de “comunistas y presentaron un modelo económico trascendente al modelo capitalista. Con esa propuesta llegaron al poder en algunos países del mundo. Decían proponerse construir una sociedad comunista representativa de la clase obrera y liquidar la sociedad clasista capitalista, en consecuencia, terminar con los capitalistas o clase burguesa. Esta era una oposición no de forma sino de contenido, de esencia, al modo de producción capitalista vigente y dominante.

Pero el experimento de los “comunistas no pudo llevarse a cabo y en los países en donde ellos pretendieron instaurar el comunismo fue restaurado el régimen capitalista con las consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales respectivas.

En este momento el capitalismo es el modo de producción dominante absolutamente en todo el planeta que habitamos. Como consecuencia de la experiencia de los comunistas, no hay organización o partido serios que planteen volver a intentar lo que fracasó. En estas condiciones, no hay una oposición al capitalismo imperialista actual de carácter fundamental, de carácter esencial. La oposición política que en algunos países existe es solo una oposición de forma, no de contenido. En Colombia, la oposición, como ya lo analizamos en anteriores ocasiones, simplemente propone reformas, pero el mismo gobierno lo viene haciendo en la medida en que lo permite la Constitución y las leyes y las condiciones de la estructura económica del país. No hay diferencia esencial entre lo que los gobiernos actuales pretenden y lo que la supuesta oposición formula. Ni siquiera en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Argentina, Chile y Brasil, supuestamente regímenes socialistas o con miras al socialismo, se viene construyendo estructuras socialistas o comunistas reales. La diferencia entre los gobernantes de estos países y los de otros se encuentra en el discurso, en el lenguaje de sus mandatarios para legitimar su poder político.

La inexistencia de oposición real se debe a que las condiciones históricas han cambiado radicalmente: la clase obrera no es una clase con posibilidades reales de poder político y la burguesía no teme a las reformas; los sectores sociales no capitalistas desean un régimen capitalista de carácter participativo, una sociedad en la que la iniciativa privada individual tenga libertad de acción, no una socialización de la sociedad, y menos una estatización de la economía como lo hicieron los comunistas del siglo pasado mediante regímenes dictatoriales y represivos.

Lo que se posibilita, en este momento de la Historia, es la construcción de estructuras asociativas económicas por parte de los ciudadanos al margen de la lucha partidista política tradicional por el poder político. Como lo hemos venido sosteniendo, no es desde el poder político que se puede trascender el modo de producción capitalista. Es desde la misma estructura social que los ciudadanos pueden trascender, colectiva y solidariamente, ese modo de producción capitalista. Nuestra propuesta del Colectivismo Económico Consciente se constituirá en el más elevado nivel de esa nueva sociedad. La oposición política tradicional ha terminado históricamente porque la realidad económica del mundo ha cambiado radicalmente.














Video completo aqui con Ares.




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