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la confesion

Autor: Ulises Casas [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 154.
Fecha: 01 de Mayo de 2007.

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Ahora que estamos presenciando fenómenos de criminalidad tan aberrantes como las que en muchas ocasiones viene dándose en la Historia de la Humanidad, asistimos, también, a algo que le es como correlativo: la confesión.

El fenómeno social e histórico de la confesión tiene un carácter religioso; al mismo tiempo, se relaciona con la moral en el plano particular de lo religioso: alguien se confiesa ante un representante de una religión a efecto de ser perdonado por sus faltas o “pecados”; en esa forma logra “reconciliarse” con la divinidad y queda limpio en su conciencia.

En el caso del paramilitarismo en Colombia, se dictó una ley que denominaron sus autores de “Justicia y Paz” ( ley 975 de julio 25 de 2005). En ella se especifica para los grupos armados ilegales que sus miembros han de “confesar” los delitos cometidos a fin de obtener los beneficios que dicha ley establece al respecto; además se ha de reparar e indemnizar a las víctimas y a la sociedad.

La naturaleza de quienes fundan, desarrollan y estructuran las organizaciones criminales de Autodefensas en Colombia, aunque hacen profesión de fe religiosa, no es religiosa, pero sus miembros son creyentes; no hay alguno que no sea cristiano y así lo dice y lo manifiesta cuando se presenta la ocasión; en el fondo son criminales sin escrúpulo alguno para asesinar, torturar, destrozar y robar. La estructura de estas organizaciones poseen un carácter jerárquico en el cual los jefes pertenecen a familias poderosas económica y políticamente; por ello es que en su inicio son financiadas por esas familias y dependen de ellas; en sus proceso de desarrollo se independizan económicamente al financiarse con el narcotráfico y, entonces, son sus fundadores, las grandes familias de terratenientes y ganaderos en las cuales sus miembros son parte de las Instituciones nacionales, los que dependen de esas organizaciones criminales en donde están sus hijos o familiares como jefes paramilitares. En esa forma, de financiadores pasan, sus fundadores, a ser financiados para sostenerse en el poder político, en el Parlamento, en el Ejecutivo y en el Legislativo. Incluso, de esas familias también salieron individuos que ingresan a la guerrilla; es como si, como clase, se aseguraran por si cualquiera de esos grupos armados ilegales llegase al poder político y así mantener su dominio económico, social y político.

En estas condiciones, los jefes paramilitares, poderosos señores hoy, gracias al crimen y el robo de inmensas riquezas, pretenden hacerse “perdonar” de sus víctimas o herederos de éstas, a través de una supuesta “confesión”. Pues hay que tener temor de las confesiones porque lo que conocemos es que el “pecador” se “confiesa” para poder seguir “pecando” y en este caso, una vez lo hagan seguirían asesinando colombianos.

Pero la confesión del criminal, en el caso que comentamos, no tiene visos de lo religioso; lo que tiene es el objetivo de pagar la menor pena posible para salir libres. En consecuencia, han optado por declarar diversidad de situaciones en las cuales involucran a toda clase de personas y entre ellas a algunas que posiblemente no han cometido crímenes o conductas al margen de la ley, incluso ni siquiera puramente antiéticas. En esta forma los confesantes que, en este caso, se convierten en denunciantes, pretenden obtener que se considere que es tan grande el número de personas involucradas en el fenómeno paramilitar y parapolítico que, al final, no hay responsables. Se juega con un dicho que afirma que si todos somos culpables, no hay culpables. Mientras tanto, ellos quedarían libres muy pronto y entrarían a gozar de las grandes fortunas logradas en largos años de crímenes y masacres de todo orden.

Lo que los jefes paramilitares “confiesan” debe tomarse “con beneficio de inventario”, es decir, con reserva, porque ellos siguen siendo criminales; esto del arrepentimiento es apenas una forma de encubrirse por las faltas de todo orden y esto juega para todos los individuos ya sean criminales o infractores de preceptos religiosos. Mientras el ser humano posea como substrato lo económico individual que genera la ambición por la riqueza a cualquier precio, la mentira, la hipocresía y el delito estarán presentes. Y a mayor invocación de la verdad y al arrepentimiento, mayor es la falsedad y el peligro de esta clase de individuos para la sociedad.














Video completo aqui con Ares.




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