BICENTENARIO. ¿DE QUÉ?
.La Historia es el producto de la evolución de las fuerzas productivas.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 187.
Fecha: 23 de Febrero de 2010.
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Aunque en anteriores ocasiones nos hemos referido al mito de la Independencia en la fecha del 20 de julio de 1810, volvemos a ello por cuanto, con fastuosa publicidad, se viene llenando el espacio cultural colombiano con el mismo mito.
En realidad, en los pueblos es necesario sostener los mitos por parte de las clases dominantes a efecto de legitimar, permanentemente, su poder sobre la totalidad de la población, ignorante, la mayor parte de ella, de la historia; es ignorante de su historia porque en parte alguna se le enseña: ni en la casa, ni en la escuela y menos, aún, en la Academia. En ésta, profesores de postín se presentan a dar interpretaciones subjetivas del tema ante alumnos que desconocen lo que les están diciendo y sobre lo cual no tienen interés alguno. El interés del alumno, en lo general, es terminar su carrera e ingresar en el mercado de la venta de sus conocimientos, los cuales le han costado grandes sumas de dinero, particularmente en la Universidad Privada.
Ya sabemos que en el Acta de Independencia, firmada el 20 de Julio de 1810 en Bogotá, luego de un bochinche callejero que se ha venido magnificando a espaldas de la realidad, lo que se firmó fue el reconocimiento de la autoridad del soberano español sobre estas colonias; cuando, si se hubiese tenido la intención de independizarse, por cuenta de los criollos, se habría aprovechado la ocasión ya que el Rey español se encontraba prisionero de las tropas de Napoleón, invasoras del territorio español. Pero todo fue al contrario: se solidarizaron con él y desconocieron el poder francés invasor de la Península.
¿Qué pudo llevar a los criollos a esta acción de sometimiento?. Lo que lleva a que los criollos, comerciantes y terratenientes, a ello, es su bajo nivel de desarrollo de las estructuras económicas que aún no habían llegado a un grado tal de poder, necesario para acceder al poder político. La estructura económica de la Nueva Granada respondía al coloniaje español. Los criollos, aunque poseían ya en buena parte poder económico, tanto en el comercio como en la agricultura y la ganadería, no era suficiente para romper la supraestructura, la institucionalidad colonial.
Sin embargo de lo anterior, la situación de esa estructura económica no era igual en todo el territorio de la Nueva Granada: en las ciudades de la Costa el comercio había adquirido un gran desarrollo ya que allí se encuentran los puertos por donde entra y sale todo el tráfico mercantil. Esto explica que haya sido la ciudad de Mompox, puerto importante en ese momento de 1810, en donde la clase de los comerciantes hubiese dado el primer paso en el proceso de la real independencia del dominio español; en efecto, la traba al comercio por parte de la autoridad colonial impedía a los comerciantes aumentar sus ganancias y esto, a la vez, producía una mayor represión por parte de las autoridades de la Metrópoli.
“Mompox fue la primera ciudad colombiana en declarar su independencia absoluta de España, el 6 de agosto de 1810. Los patriotas momposinos, encabezados por los hermanos Gabriel Celedonio y German Gutierrez de Piñeres, contaban con el apoyo popular en toda la región de la Costa, particularmente en Cartagena, donde promovieron la insurrección que culminaría con la declaración de independencia absoluta de Cartagena el 11 de noviembre de 1811.”.
Lo que nos enseña la Historia, lo repetimos, es que la materialidad económica de la sociedad es lo que determina el curso de la misma. No es que determinados personajes hayan tenido la “ocurrencia” de independizarse de la potencia colonial europea; es que su propio desarrollo estructural económico le determinaba su actividad ideológica y política. Iniciado el proceso, a cuya cabeza se colocó la clase comerciante momposina, la cadena de declaraciones independientistas se desata al siguiente año de 1810: Cartagena en 1811, Cundinamarca y otros Estados en 1812 y siguientes.
Desde los principios del materialismo filosófico dialéctico podemos afirmar que nuestra propuesta de lo colectivo se enmarca dentro del concepto de la posibilidad de la construcción de un nuevo modo de producción surgido de la consciencia, es decir, del conocimiento del desarrollo histórico. Conscientemente decidimos construir ese nuevo modo de producción, al margen del poder político como actor. Ya vendrá el poder político, como consecuencia de la estructura económica colectivista.