ELECCIONES EN COLOMBIA. VI. EL FIN DEL EPISODIO.
.Lo que prueba la casi total unanimidad partidista con el nuevo presidente, es que todos son partidarios y defensores de la propiedad privada individual sobre los medios de producción.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 191.
Fecha: 23 de Junio de 2010.
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  Compartir en FacebookCon el triunfo del candidato del Partido de la U, prácticamente terminan las contradicciones entre los diversos partidos políticos existentes en Colombia. En efecto, con el llamado del vencedor a la denominada “Unidad Nacional”, todos los partidos contendientes en la pasada jornada electoral se han manifestado dispuestos a dejar de lado una oposición real al nuevo Presidente.
Nos indica este fenómeno que la oposición al Presidente Uribe fue, esencialmente, de naturaleza personal y social. Quienes más radicalmente se convirtieron en enemigos de Uribe pertenecen a esos sectores sociales de la aristocracia tradicional acostumbrados a escoger presidentes de miembros de dicha casta o designados por ella. La causa de este hecho político se encuentra en el origen provinciano de Uribe y de su relativa independencia de las directivas oligárquicas del partido liberal, principalmente.
Uribe llega a la Presidencia de la República sin el aval de la aristocracia bogotana, la que mira con desprecio a quienes representan la provincia colombiana así pertenezcan a la clase capitalista rural o urbana. En esta dirección, ese sector de la oligarquía es apoyado por los segmentos sociales de la Academia, la burocracia, la pequeña y la mediana burguesía incrustadas en el poder judicial y el magisterio, principalmente. Uribe es considerado por esos sectores como un personaje ajeno a las costumbres sociales y culturales de clubes, tertulias y especulaciones ideológicas y políticas. Uribe es un pragmático diferente a todos ellos y esto genera su rechazo clasista.
Esto en lo que se refiere a lo político ya que el fundamento principal que lleva a Uribe a la Presidencia es la situación del conflicto armado que amenazaba la institucionalidad de la Nación. Las FARC fueron el elemento primordial que llevó al pueblo colombiano a escoger al candidato que garantizaba liquidarlas militarmente, al mismo tiempo políticamente, luego del fracaso pastranista en los llamados “diálogos” del Caguán.
Santos es un personaje que representa el regreso de la aristocracia bogotana así el nuevo Presidente haya sido miembro del gobierno de Uribe, afirme proseguir las políticas de Uribe sobre la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
Tanto quienes se encuentran al frente del poder judicial, la academia y sectores sociales similares, como Santos y su equipo, poseen similares condiciones sociales y con ello desaparecen las contradicciones formales entre sus diversos actores políticos. Incluso ya el excandidato del POLO ha dicho que considera su colaboración con el nuevo gobierno en temas concretos con los cuales se identificó Santos.
La esencia de toda esta fenomenología política y social se encuentra en que partido u organización política alguna, en el mundo, actualmente, difiere en la defensa de la propiedad privada individual sobre los medios de producción, el capitalista vigente. A partir de la desaparición de los regímenes comunistas, desapareció del planeta toda manifestación ideológica y política que reivindique o proponga la socialización de los medios de producción a la manera como lo afirmaron Marx y Engels y lo trató de llevar a cabo Lenin y sus sucesores en forma infructuosa y catastrófica en lo económico, en lo social, en lo político y en lo cultural. Además, porque ese socialismo fue, en esencia, una estatización de la economía y no una socialización de la misma; la estatización conduce a un enorme aparato burocrático que da al traste con la estructura económica de cualquier sociedad.
La continuidad del uribismo, no es la continuación de Uribe sino la de la tesis del “Estado Comunitario” llevada a cabo por Uribe; sobre esa tesis, se estructuró una base social de inmensa extensión, de tal naturaleza, que imposibilita reversar la influencia futura de Uribe que es la de la tesis de esa clase de Estado. Quienes se obstinan en afirmar que son oposición solo pretenden mantener ciertas posiciones burocráticas ya sean de elección popular o de nombramiento estatal. Es lo que sucede con algunos personajes del Congreso o de otras instancias del Estado. Todos ellos son defensores de la propiedad privada individual y en eso se identifican con lo oficial.
Ahora más que nunca, la verdadera y real alternativa a los regímenes políticos existentes es la estructura colectivista consciente; pero esto solo es accesible a quienes conocemos el curso de la Historia y nos proponemos avanzar y anticiparnos a ella.