ESTADO COMUNITARIO A TERCERA VÍA.El nuevo presidente de colombia vuelve a la tesis de “la tercera vía”, ocurrencia del exprimer ministro inglés tony blair a varios años de su fracaso.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 191.
Fecha: 30 de Junio de 2010.
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  Compartir en FacebookEl elegido presidente Santos, hace algunos años, cuando el inglés Tony Blair, el mismo que con Busch invadió a Irak, tuvo la ocurrencia de hablar de la existencia de una “tercera vía” refiriéndose a que, alterno al capitalismo y al socialismo, existía esa “vía”, también se pronunció en ese sentido e inclusive escribió al respecto. Quiso Santos ingresar a la polémica sobre capitalismo y socialismo como formas económicas no aconsejables para el mejoramiento de las condiciones materiales de la sociedad.
Parece que Santos desea hacer creer que posee una alternativa al capitalismo que, a diferencia del “Estado Comunitario” de Uribe, puede continuar lo que éste ha construido como soporte económico y social de su gobierno.
La burguesía se devana los sesos, es decir, sus representantes teóricos, buscando soluciones a las contradicciones del capitalismo en la perspectiva de perpetuar el modo de producción capitalista como si hubiese posibilidades de detener las leyes de la evolución.
Vuelta la sucesión presidencial a las tradicionales familias oligárquicas colombianas, también regresan sus tesis de mejoramiento social, siempre y cuando sea obra de ellas. Podemos recordar, en ese sentido, las reformas liberales de la”Revolución en marcha” de Alfonso López Pumarejo en 1936 dentro de cuyo gobierno, incluso la central obrera única obtuvo presencia en él y el mismo partido comunista fue protagonista protegido por ese gobierno. Santos proviene de su tío abuelo que “detuvo” esa “revolución en marcha”, pero ahora se presenta con su nueva tesis que de nueva no tiene algo y, por el contrario no le pertenece teóricamente.
La unanimidad de la mayor parte de los partidos políticos actuales que ha logrado Santos se enmarca dentro de un espacio político colombiano dentro del cual no existen tesis ideológicas ni económicas de naturaleza diferente a las del capitalismo y solo matices en algunos de sus líderes que desean acceder al poder por el solo hecho protagónico de su existencia política. Quienes antes de que el nuevo gobernante inicie su período ya se pronuncian por ser oposición, afirmando que aquel va a seguir la misma política del presidente saliente, consideran que las cosas nunca cambian; como si la oposición que le hicieron al presidente que sale hubiese logrado resultado alguno en beneficio de quienes afirman ser representación de los pobres.
Esa oposición fundamentalista actual es la misma que existe desde los albores de nuestra llamada independencia de España; siempre ha sido profundamente minoritaria y encabezada por lo más representativo de la misma oligarquía liberal-conservadora: recordemos que los pocos jefes políticos del comunismo criollo provienen de sectores conservadores y clericales o de la oligarquía tradicional liberal. No es sino rastrear la genealogía de los mismos para comprobarlo.
Ahora que se está celebrando el Bicentenario de la Independencia, es decir, de la declaración de ella, es bueno recordar que apenas ella se escribió, la guerra fue entre los mismos que la declararon y que las primeras derrotas de los “patriotas” en Venezuela, en la Nueva Granada, en el Sur, fueron obra de las masas indígenas y campesinas que percibían que los criollos eran peor que los realistas y su rey español. Tampoco se recuerda que entre 1810, el año bicentenario que se celebra ahora y el año en que se puede decir se consolida la independencia de España corrieron 14 años de sangrientas guerras que asolaron nuestros territorios, dejaron miles de muertos, sucedieron diversas traiciones, y solo con la batalla de Ayacucho, podemos afirmar, el imperio español llegó a su liquidación histórica en nuestra América.
Santos puede ser la continuidad de los liberales progresistas del siglo pasado, los que, a su vez, lo fueron de los radicales de mediados del siglo XIX. Quienes desean disputar el poder en Colombia a la oligarquía tradicional, solo actúan para darse protagonismo porque no representan clase alguna o sector de clase. Ellos son los eternos especuladores del pensamiento y beneficiarios de su buen estado económico que se lo permite ser. Por ello el nuevo presidente puede estar tranquilo que esa partida de póker la tiene ganada de antemano y por ello merece ser felicitado.