IGLESIA CATÓLICA Y CRIMINALIDAD.Los entes religiosos emplean el sofisma de afirmar que las instituciones no delinquen, que son sus miembros los que lo hacen; en consecuencia, la institución es perfecta y debe, no solo subsistir sino persistir.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 192.
Fecha: 11 de Julio de 2010.
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  Compartir en FacebookCon ocasión de un fallo judicial mediante el cual un Juez de provincia condena a la Iglesia Católica a pagar una elevada indemnización a la familia de un mujer asesinada a instancia de un sacerdote católico, mujer amante del mismo y a la hija de ambos, se presenta el gran debate: ¿las instituciones delinquen o solo sus miembros pueden ser responsables de sus crímenes?.
Nosotros consideramos que primero son los individuos y luego las instituciones; en consecuencia, la institución es responsable de la conducta de sus miembros. La institución es una estructura que responde a diversa clase de intereses: económicos, sociales, políticos, culturales, militares, etc.; las instituciones religiosas responden a la ignorancia, al temor, a la debilidad tanto física como mental del ser humano; en las sociedades modernas, la religión obedece, además, a una situación de soledad y angustia existencial generadas por el sistema capitalista.
Los miembros de las instituciones religiosas son personas que ingresan a ellas por diversas motivaciones; generalmente el joven idealista es conducido a ellas bajo el influjo de las enseñanzas de su familia, por un instinto de conservación más allá del presente vivencial, por un deseo de servirle a la comunidad porque toda religión predica el ”amor al prójimo”; otras motivaciones pueden existir, pero lo fundamental es que todo ser humano se encuentra sujeto a sus instintos y particularidades tanto físicas como mentales.
Una vez ordenado, el sacerdote se encuentra en un mundo diferente al que le enseñaron en el Seminario o Convento religioso. El personaje no puede sustraerse a la materialidad social dentro de la cual vive; esa materialidad, ese medio material, social y cultural, genera conductas y entre esas conductas se encuentra el crimen.
El cura que manda asesinar a su amante y a su hija obra como otro hombre pudiera haber actuado; lo que agrava este caso es que haya sido, en primer lugar un crimen pasional y en segundo caso por un cura a quien se le enseñó y ordenó en los preceptos del “amor al prójimo” y el celibato. Hasta aquí la responsabilidad es subjetiva.
Pero un sacerdote está bajo las órdenes y la vigilancia de su organización, la institución religiosa, en este caso la Iglesia Católica. Es un miembro de ella. Entonces, eso de que la Institución no delinque es la forma de eludir responsabilidades por un lado y sostener el dominio religioso, por otro. La Institución religiosa es una abstracción ideológica que representa intereses económicos, ideológicos, sociales, políticos y culturales. La Iglesia, así, simplemente, no existe; existe un grupo de hombres y mujeres que la conforman; sin ellos no existiría. Sostener la irresponsabilidad de la Institución obedece a eternizar su dominio sobre las inmensas masas humanas que vienen siendo engañadas con la promesa de “otra vida”; con ese engaño se legitiman todos los regímenes económicos y políticos sustentados en el poder económico. Los poderosos de la tierra tienen su aliado ideológico de mayor peso en los entes religiosos. El poder de la religión es de tal magnitud que es el que ha trascendido todos los ciclos históricos desde que ella existe como estructura orgánica. En el caso de la religión cristiana, desde la “conversión” del Emperador romano, Constantino, quien, para justificar y hacer olvidar sus crímenes le dio a los cristianos el compartir el imperio material y políticamente.
El Juez que ha condenado a la Iglesia reivindica el derecho de las víctimas del crimen y sus herederos; es consecuente con la lógica. Si primero son los individuos y luego las instituciones, éstas no pueden existir sin ellos; entonces, las Instituciones son responsables de la conducta de sus miembros. La religión se ha convertido en una mampara para cometer toda clase de delitos y crímenes atroces en todo el curso de su Historia. La Humanidad no podrá tener reposo y paz mientras existan, la propiedad privada individual sobre los medios de producción y la institucionalidad que ella genera, la principal de la cual es la entidad religiosa.