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MESÍAS Y REDENTORES.
Con la regularización de la sedentarización de la sociedad humana y el inicio del patriarcado, el mesianismo aparece como legitimante ideológico de dicha sociedad; el redentorismo, aunque posee elementos del primero, se constituye en ideología de las sociedades capitalistas.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 193.
Fecha: 01 de de 2010.

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En las tribus nómades no hay autoridad ya que su devenir se sustenta en la apropiación de frutos naturales, la caza y la pesca; cada quien se defiende con sus rudimentarios instrumentos y el grupo se ayuda en la caza de animales muy poderosos. Cuando aparece la sociedad sedentaria, hablamos de miles de siglos de evolución, aunque ésta posee elementos de la primera, la posición material de la mujer determina su dominio, el matriarcado; el hombre continúa en la caza y la pesca y la mujer se convierte en lo estable; de ahí su predominancia en el grupo.

En la continuación del proceso evolutivo, con la agricultura y la ganadería, el hombre asume el dominio constituyéndose el patriarcado; miles de siglos pueden haber transcurrido hasta ese entonces. En esa sociedad tribal de comunidades la autoridad del patriarca se constituye en su legitimidad, pero necesita de una razón; son los dioses los que vienen a dársela. La sola presencia del patriarca no es suficiente porque el animismo y el culto a los fenómenos naturales son superiores, representan mayor poder, el poder de lo desconocido.

La influencia de lo desconocido sostiene la esperanza de conocerlo; aparece, entonces, alguien que afirma representarlo: es el Mesías. Las sociedades patriarcales lo producen. Esos Mesías, como en el caso de la sociedad judía, esencialmente patriarcal, también traen el elemento redentor. La comunidad judía aún espera el Mesías a pesar de poseer poderoso dominio económico mundial. Confían en constituirse en la sociedad mundial de su Jehová.

Los Mesías se presentan como redentores de una sociedad que ha infringido la norma del dios de la comunidad. Pero para este momento la Sociedad Humana ya está entrando en un proceso muy avanzado de su evolución.

En el campo político de la Sociedad, adquiere existencia un derivado del Mesías: los caudillos que, perteneciendo al sector dominante económico, se erigen en redentores de los pobres; con ello le dan presencia política a su clase y con ello la legitiman para “deslegitimizarla”: es la unidad de los contrarios. Al presentarse como redentores sostienen la estructura material y generan la esperanza de las masas desposeídas de poder económico y, por lo mismo de poder social, político y cultural. En el terreno civil, reemplazan al Mesías del espacio ideológico religioso. Sin embargo, para legitimarse emplean los símbolos y leyendas religiosas. Su mesianismo es simbólico: exhiben crucifijos, escritos como la biblia o el evangelio, se postran ante imágenes o sarcófagos de viejos mitos, etc.

Las sociedades patriarcales primitivas ya cumplieron el ciclo mesiánico; las sociedades modernas, particularmente la sociedad capitalista, lo ha reemplazado con el caudillismo que, en esencia, es el redentorismo: los líderes y caudillos de la era moderna se presentan, siempre, como los llamados a liquidar el “sufrimiento” de los pobres, sufrimiento causado por sus explotadores, los poseedores de la riqueza social, riqueza producida, según ellos, por esas masas empobrecidas por aquellos. Actualmente, esos modernos redentores están en el poder político de sus países: Fidel Castro, Chávez. Morales, Ortega, Uribe, Correa, etc., etc.; todos los dirigentes políticos, en más o en menos, manifiestan su deseo de llevar reformas y transformaciones sociales a sus pueblos con el fin de liquidar la pobreza y elevar el nivel de vida de los asociados. Son ellos los que pueden hacerlo porque la población necesita de su dirección y protección: ellos son sus redentores. Unos califican a otros de izquierda y éstos a aquellos de derecha, pero todos afirman la misma intención. La paradoja está en que todos ellos provienen de sectores económicos y sociales de la estructura dominante.

Hasta ahora, esa es la realidad ideológica y política porque ella responde a la sociedad sustentada en la propiedad privada individual sobre los medios de producción. Los mismos comunistas fueron, y los que sobreviven siguen siéndolo, redentoristas. Marx se erige en profeta del triunfo del “proletariado” y quienes le suceden lo convirtieron en icono al cual muchos siguen reverenciando como tal en contra de su misma afirmación al rechazar el dogma. El redentorismo es la trascendencia del caciquismo en lo político con rezagos del mesianismo religioso de las religiones monoteístas.

La forma de trascender esa sociedad es la constitución de una sociedad en la cual sus miembros, organizados en formas colectivas productivas, eliminen los Mesías y los redentores porque son ellos mismos los realizadores de su propia liberación del dominio económico de los propietarios individuales de la riqueza. Al realizar por sí mismos el mejoramiento de sus condiciones materiales y culturales, en forma colectiva con la colectivización de las riquezas, desaparecen los redentores: ellos mismos se redimen porque asumen la producción de los bienes materiales y culturales en forma colectiva, lo que genera una sociedad de mayor grado humano; éste sí humano, consciente, es decir, libre.

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