EL TRIUNFO DE LA FILOSOFÍA MATERIALISTA DIALÉCTICA.La dependencia del pensamiento colombiano.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-95368-0-8
Tamaño: 13,5x21 cm
Páginas: 124
Precio en Colombia: 17000
Fecha: 01 de Enero de 1991.
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Cuando se habla de filosofía, la mayor parte de quienes escuchan consideran que es una materia que solamente puede ser entendida por intelectuales; más aún, que se necesita poseer un intelecto de gran capacidad para poderla entender y que esta clase de individuos se han dado en Europa y concretamente en Alemania. Se intenta hacer creer que es el idioma alemán el único que posibilita conceptualizar las tesis filosóficas. Esto ha conducido a que quienes, en los países dependientes, deseen aprender la filosofía, deben hacerlo en la misma Alemania. Poseer un título universitario de origen alemán en filosofía es suficiente elemento para poder especular en filosofía en cualquier parte del mundo.
En Colombia hay una buena cantidad de "pensadores" y ello tiene como origen el haber sido conquistado su territorio por españoles que detentaban títulos universitarios conjuntamente con clérigos de diferentes órdenes religiosas. En estas condiciones, conjuntamente con la espada, penetró la ideología a través de la religión. El conquistador don Gonzalo Jimenez de Quesada era un abogado, era un "pensador" que también manejaba la espada y en qué formna lo atestiguan sus "hazañas" con los chibchas y las tribus del Magdalena Alto. La conquista, pues, se hizo con al espada, la cruz y la ideología; mediante ésta se "legitimaba" todo lo conquistado.
Dentro de este contexto ideológico, la misma conquista fue objeto de debate mundial en lo que se refiere a su carácter y condición en que podría considerar al indígena. Para algunos pensadores europeos el indígena no poseía naturaleza humana, no se le podía considerar como persona, era una especie muy diferente al europeo. De este criterio se desprendían consecuencias diversas, pero en el fondo llevaban al mismo fin: este era la expropiación de sus tierras, sus costumbres y su identidad indígena. Para los teólogos y algunos otros con título de humanistas, el indio debía ser alguien a quien se le debía dar una protección paternalista al estilo de la que se ha de dar al infante sin uso de razón; en este sentido, la Iglesia Católica y la misma Monarquía española, expidieron una serie de leyes, conocidas como "Leyes de Indias", mediante las cuales se ordenaba proteger a los indios de los desmanes y arbitrariedades de conquistador. Pero éste era quien realmente tenía relación directa con el indio y, con el mismo criterio de que no era persona, le expropiaba, robaba y exterminaba físicamente. El conquistador utiliza el pensamiento de los filósofos y humanistas españoles para "convertir" al indio a la religión católica, lo que significaba asimilarlo a su cultura y costumbres pero en calidad de siervo.
Este hecho histórico concreto de la Conquista se enmarca dentro del cuadro de un pensamiento feudal de esencia idealista en Europa y mayormente en España en donde aún no se vislumbraba el desarrollo de las fuerzas productivas de carácter mercantil y precapitalsita que ya asomaban en los otros países vecinos. El dominio de la clerecía católica era absoluto en España y casi absoluto en el resto de Europa. Las guerras con ropaje religioso y la lucha por la "Reforma" de la Iglesia romana, tenían como causa fundamental las contradicciones entre los intereses económicos de la Iglesia católica y los de los príncipes y señores feudales de los estratos medios de la nobleza; eran enfrentamientos interclasistas entre sectores de la misma clase feudal. De ahí que la controversia ideológica y filosófica se librara formalmete y no en contenidos antagónicos reales. El poder feudal se expresaba ideológica y políticamente en el dominio religioso y quien intentase desvirtuar el dogma católico era llevado a la hoguera o al tormento de la Inquisición.
Dentro del dominio del modo de producción feudal, el materialismo filosófico no podía expresarse formalmente; la forma como lo hacía era las "herejías", especie de tesis que contradecían aparentemente el dogma pero con argumentos tomados de los mismos documentos religiosos; quienes sostenían esas tesis era perseguidos y llevados a los tribunales feudales en manos de la jerarquía católica porque ellas contenían algunos elementos filosóficos de carácter materialista.
Todo ese poder feudal, filosófico y religioso, fue llevado a las colonias españolas con el agravante de que en éstas no podía darse debate alguno ya que a los indios se les colocó en calidad de receptores, a las buenas o a las malas. La distancia temporal entre las dos civilizaciones superaba los cinco mil años y por lo tanto era imposible material e intelectualmente poderlas unificar o asimilar completamente la una a la otra: la europea tenía que imponerse en forma necesaria y así se hizo a pesar de la oposición de muchos de sus pensadores más preclaros en su calidad de humanistas de profundos conocimientos y sentimientos pertenecientes ya al período conocido como "El Renacimento". La cultura indígena solamente sobrevivió en la persistencia de sus prácticas clandestinas del animismo que seguían practicando muchos de los indígenas de nuestra América. Sin embargo, las civilizaciones americanas fueron exterminadas material y culturalmente por el conquistador europeo instruido y no instruido si así lo pudiéramos clasificar.
La nueva sociedad americana es el resultado del nacimiento, en este continente, de una generación de hijos de los conquistadores y del mestizaje entre indígena y soldado raso europeo. Entonces, el pensamiento es patrimonio de los primeros y a los segundos, a los mestizos, les queda el deber de obedecer sumisamente. Los herederos del conquistador devienen en castas oligárquicas que hoy dominan en toda nuestra América y por ello, el pensamiento filosófico se ha circunscrito a sus más conspicuos exponentes y representantes. Este mismo hecho lleva a que, en el pensamiento filosófico, ellos no sean más que el trasunto del pensamiento filosófico del actual europeo: En América no hay filósofos sino plagiarios y serviles seguidores del pensamiento filosófico de las tendencias europeas en este campo.
No somos nosotros apologistas del pensamiento europeo por ser europeo y tampoco lo subvaloramos por ese mismo hecho: consideramos que el ser humano, en cualquier parte de la tierra, posee, como tal, una inteligencia que le distingue del resto de las especies animales y que su expresión depende, fundamentalmente, del desarrollo de las fuerzas productivas de su propia comunidad. Los filósofos europeos han logrado sistematizar las dos tendencias filosóficas porque pertenecen a una sociedad de una larga trayectoria histórica; los pensadores de los otros continentes se expresan influidos por ellos debido a que fueron invadidos, dominados y colonizados violentamente por el europeo. Pero en la lucha que han venido librando contra sus opresores, los pensadores de las colonias y neocolonias van forjando un pensamiento propio; esta clase de pensamiento es el que venimos impulsando y desarrollando porque representa nuestra particularidad, la esencia de nuestro ser social. Sin embargo, este ser social no es ajeno a la contradicción social, a la lucha de las clases; en este aspecto, los pensadores o ideólogos de las clases capitalistas de las sociedades dominadas son fieles traductores y expresión de los ideólogos del capitalismo mundial, mientras los pensadores de la clase obrera de los países dependientes y dominados deberán expresar el pensamiento de la clase obrera en general pero dentro de la particularidad de cada una de ellas en cada uno de sus países. Porque también se nos puede tildar de plagiarios del pensamiento materialista europeo y esto no es cierto en la medida en que expresemos nuestra particularidad social. En lo que se refiere a las leyes generales del pensar, ellas son aplicables a todos los pueblos de la tierra y nadie tiene el privilegio de catalogarse como el dueño y señor del pensamiento como tal.
CONTENIDO
Introducción