EL PROLETARIADO, SUJETO TRASCENDENTE DE LA HISTORIA.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-95368-1-6
Tamaño: 13,5x21 cm
Páginas: 144
Precio en Colombia: 17000
Fecha: 01 de Enero de 1992.
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La Historia de la Humanidad es un proceso que surge de la aparición del Hombre sobre nuestro Planeta. Ese proceso, sujeto a leyes como todos los fenómenos de la Naturaleza que nos rodea y las que rigen el Universo, en general, tiene la particularidad de poseer, como protagonista, a un ser que, en la medida en que se desarrolla transformando el medio que le rodea, incluyéndose a sí mismo, piensa. El pensamiento, como particularidad del Hombre, le conduce a influir sobre las leyes naturales, en la perspectiva de colocarlas a su servicio, cada vez en mejor forma.
La Humanidad siempre ha tenido hombres que racionalizan la práctica social; pero ellos lo hacen siempre dentro de un contexto determinado, el que su medio particular posee material y culturalmente. Esto explica la diversidad del pensamiento.
Sin embargo, hay circunstancias materiales y culturales sobre las cuales podemos afirmar que se desarrolla el pensamiento hacia una dirección o hacia otra; el Hombre ha aprendido a generalizar a través de la práctica inductiva del conocimiento. Con los elementos de la práctica social podemos hoy dar una retrospectiva y una perspectiva históricas; hacia atrás, a fin de obtener los elementos de la práctica que nos sirve para poder medir el futuro y poder fijar un rumbo más o menos posible a la Historia social; hacia el futuro, para proyectar planes de sociedades superiores que eleven a niveles humanos a todos los hombres.
Hoy, más que nunca, las ideologías desempeñan un papel fundamental, esencial, en el análisis de la perspectiva histórica; algunos hay que han puesto "fin" a las ideologías; este es un puro ejercicio mental de tipo especulativo que sirve los intereses capitalistas imperialistas llevado a cabo por los intelectuales a su servicio a cambio de prebendas y privilegios materiales que terminan con sus mismos productos o que cuando ya no le sirven al amo son liquidados. La ideología, como modo concreto del pensar social, no puede tener fin sino en forma simultánea con el de la especie humana; la existencia de ideología antagónicas sí tendrá fin con la desaparición de las clases sociales en que se ha venido dividiendo la sociedad. Quienes pretenden hacer creer que las ideologías han sido liquidadas, intentan imponer la ideología capitalista.
Con la aparición del modo de producción capitalista la división de la sociedad en clases se hizo más nítida: en esta clase de sociedad es más sencillo comprender que ella se encuentra dividida entre quienes son propietarios de los medios de producción y quienes no lo son. Y en la medida en que esa clase de sociedad se va desarrollando, esos medios de producción se van concentrando en menos manos y estas manos van siendo menos visibles; si antes era fácil determinar quien era el propietario de una fábrica, hoy el sujeto de esa propiedad no se porque sus títulos se hallan en permanente movilidad en los mercados bursátiles de los grandes centros internacionales financieros. Actualmente la gran empresa capitalista está en manos de los "ejecutivos" y sus propietarios se revelan a través del mercado accionario mundial.
La alta tecnología parece indicar que quienes no son propietarios de los medios de producción, y para subsistir tienen que vender su fuerza de trabajo, los obreros, van a desaparecer. Nos encontraríamos con una sociedad en la cual no habría obreros, es decir, productores de los bienes que la sociedad necesita. Para los ideólogos de lo que se viene llamando la "postmodernidad", la clase obrera ha dejado de ser "sujeto histórico". Otros sujetos de la Historia han aparecido y estos va a ser los protagonistas de la era futura: "movimientos cooperativos, agrupaciones campesinas, movimientos de la mujer, ecologistas, grupos del sector informal, etc. etc."
Con la anterior tesis, el capitalismo se convierte en la estación de la Historia, pero no una estación temporal, sino en el final de la Historia
Nos corresponde a quienes somos, o pretendemos ser, la expresión ideológica de la clase obrera, adentrarnos en el laberinto en que esos ideólogos quieren meter el pensamiento actual a fin de que sea la clase obrera la que comprenda el significado real de dicha tesis.
Pero para poder colocar en un lugar de dominio su ideología, los nuevos pensadores tienen que demoler un edificio ideológico que los ha venido perturbando desde hace más de siglo y medio: el pensamiento del socialismo científico. Dentro de este espacio, el marxismo, al cual dirigen todas sus baterías para "demostrar" no sólo que ha estado siempre en "crisis" sino que su proyecto político fue equivocado, no pudo ni puede tener vigencia histórica, es el objetivo a demoler mediante la especulación filosófica, ideológica y política. Con esto pretenden poner fin a la discusión ideológica para siempre. Algunos consideran que "las gentes están cansadas" de la controversia ideológica y que por lo tanto ella ha de terminarse para que haya "paz" social.
Pero ¿acaso, se han terminado las contradicciones sociales con el "derrumbe del socialismo?" ¿realmente podemos afirmar objetivamente, que la clase obrera desaparecerá con el desarrollo de la tecnología, la biotecnología, los ordenadores, la inteligencia artificial y demás ciencias que la Humanidad ha desarrollado y sigue desarrollando?. El capitalismo no podrá solucionar la contradicción dentro de los marcos materiales y culturales que produce porque ella tiene carácter antagónico y las contradicciones antagónicas solamente pueden solucionarse mediante la desaparición de la base que las sustentan, es decir, con la desaparición de una de sus partes para dar lugar a un nuevo fenómeno.
La existencia histórica de la clase obrera es un hecho real que implica también trascendencia histórica; la sociedad humana no puede existir sin trabajo, sin actores transformadores del medio natural y social dentro del cual se desarrolla; el grupo social transformador es la clase obrera, como objetividad histórica; esa clase obrera va evolucionando de acuerdo con el desarrollo de las fuerzas productivas; lo que caracteriza socialmente a la clase obrera no es la calidad de la fuerza de trabajo que desarrolla sino el ser un grupo social que carece de propiedad respecto de los medios de producción. Esta es la esencia de la clase obrera, al margen de la cualificación de su fuerza de trabajo, es decir, de que sea un técnico, un profesional o cualquier otra clase de individuo el que venda su fuerza de trabajo al capitalista.
Si quienes no son propietarios de los medios de producción no devengan salarios, se terminaría el mercado de la mercancía que los capitalistas se apropian por ser propietarios de esos medios. Esto nos lleva directamente a la necesidad histórica no solo de la clase obrera sino de la desaparición de la sociedad capitalista. No podríamos concebir una sociedad en donde solamente hubiese máquinas que producen automáticamente para sus propietarios, porque ni estos podrían consumir todo lo que producen, ni quienes no reciben ingreso alguno podrían soportar ese estado de cosas. En estas condiciones, la Historia no tiene otra perspectiva real que la de un futuro en el cual no solamente no habrá clases sociales sino que la sociedad estará compuesta por hombres que se realizan a través del trabajo, el cual vuelve a ser la razón de su existir como tales; pero ese trabajo adquirirá elevados niveles de calidad, lo que llevará a la liquidación de la división del mismo en manual e intelectual, división propia de las sociedades divididas en clases, es decir, de aquellas en donde existió la propiedad privada sobre los medios de producción.
El fenómeno histórico de las clases sociales lo podemos definir dentro de un campo en el cual, al separar al productor directo de los bienes sociales de sus instrumentos de trabajo, se sienta la base sobre la cual quienes le expropiaron esos instrumentos de trabajo, como clase, se hundirán en la decadencia y liquidación históricas debido a su ingreso al campo de la improductividad social. Mientras la comunidad primitiva poseyó en común los medios de trabajo y, por consiguiente, el producto social se repartía en forma comunitaria, ella no entró en decadencia; la comunidad primitiva se liquida cuando, o es invadida o conquistada por otra, o cuando se divide la propiedad comunitaria para colocarla en manos de los caciques, jefes religiosos o jefes militares. Entonces, la casta propietaria de los medios de producción y del producto social inicia un proceso de decadencia: esos propietarios degeneran en una casta explotadora y vividora del trabajo ajeno. En el feudalismo, los descendientes de las castas esclavistas se sostienen, en forma similar, del trabajo ajeno, a la manera de los zánganos, y prosiguen la vía de la decadencia histórica y su correspondiente liquidación como clase: la propiedad privada sobre los medios de producción los lleva a desaparecer, como clase social.
En la sociedad capitalista, la burguesía es la continuación de los siervos y artesanos del feudalismo; los burgueses se encuentran directamente relacionados con los instrumentos y medios de producción; en esas condiciones forman una clase en desarrollo, una clase progresista, revolucionaria históricamente, a diferencia de la nobleza feudal que nunca estuvo relacionada directamente con los instrumentos de trabajo. Pero la burguesía, triunfante sobre la nobleza feudal, y habiendo liquidado el modo de producción feudal conjuntamente con su clase dominante, se convierte en una clase que, con el desarrollo interno del modo de producción capitalista, se va separando, cada vez más, de los instrumentos y medios de producción: el capitalista de la era imperialista en nada se relaciona directamente con los medios de producción y ni siquiera con su distribución. El capitalismo de la etapa imperialista del capitalismo es el propietario de las acciones de la gran sociedad anónima con la cual sólo en forma indirecta se relaciona: lo hace a través del mercado bursátil de las grandes capitales del mundo capitalista. Quienes se encuentran al frente de los medios de producción, de la empresa imperialista, son los "ejecutivos", modernos gerentes a sueldo que compiten al frente de sus respectivas compañías, pero que no poseen propiedad alguna sobre ellas; la empresas moderna puede darse, incluso, la libertad de hacer accionistas suyos a los obreros sin que ello implique riesgo alguno y, por el contrario, sirva para que éstos, influidos por la ideología de propietarios, propia del modo de producción capitalista, eleven la productividad de la empresa y los mantenga mayormente sumisos a la producción de carácter capitalista.
CONTENIDO
Introducción
CAPITULO I
QUE SON LAS CLASES SOCIALES
A. El esclavismo
B. El feudalismo
C. El capitalismo
CAPITULO II
LA CLASE OBRERA
A. Su origen
1. En los paises de capitalismo clásico
2. La clase obrera en los países colonizados y neocolonizados
B. El obrero como generalidad
C. El obrero como particularidad
CAPITULO III
LA CLASE OBRERA EN LA ETAPA IMPERIALISTA DEL CAPITALISMO
A. La clase obrera de los países imperialistas
B. La clase obera de los países capitalistas-dependientes
CAPITULO IV
PROTAGONISMO HISTORICO DE CLASE
A. La clase capitalista o burguesa
B. El protagonismo histórico de la clase obrera
CAPITULO V
LA ORGANIZACION GREMIAL: EL SINDICALISMO
A. Lucha gremial
B. Los límites del sindicalismo
CAPITULO VI
LAS IDEOLOGIAS
A. Que es ideología
B. Ideología burguesa
C. Ideología proletaria
CAPITULO VII
EXPRESIONES POLITICAS DE LA CLASE OBRERA
A. Los partidos políticos
B. El partido político de la clase obrera
1. Filosofía
2. Ideología
3. Estructura orgánica
4. Vida colectiva de la dirigencia
C. El poder político
D. La sociedad socialista
E. La sociedad comunista
CAPITULO VIII
LA TRASCENDENCIA HISTORICA DEL PROLETARIADO