EL SOFISMA IDEOLÓGICOPOLÍTICO IZQUIERDISTA.La conservatización del Izquierdismo.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-95368-6-7
Tamaño: 13,5x21 cm
Páginas: 146
Precio en Colombia: 21500
Fecha: 01 de Enero de 1995.
Comentar este artículo
 Escuchar este documento
  Compartir en Facebook
El término 'izquierda', en el léxico político, se viene considerando como sinónimo de 'revolucionario' y, en algunos casos, de 'socialista' y 'comunista'. Al mismo tiempo, quienes se sitúan en los espacios políticos, lo han utilizado para diversos fines y ha sido contextualizado en diversos espacios histórico-políticos ya sea como instrumento de combate revolucionario, así como punto de referencia del fenómeno 'extremista' en los movimientos políticos en lo que puede llegar a ser una persona o una organizacion cuando se 'radicaliza' o se fanatiza política e ideológicamente. En este último caso, es interesante el escrito de Lenin, titulado 'La enfermedad infantil del 'izquierdismo' en el Comunismo', escrito en abril-mayo de 1.920, cuando la revolución bolchevique, que él había conducido victoriosamente en octubre del 1.917, se encontraba en plena lucha contra sus enemigos internos y externos.
Pretendemos, con este ensayo, demostrar que la categoría política 'Izquierda', no ha pasado de ser un sofisma de distracción al ser entendida como categoría de carácter socialista o comunista. Pero es un sofisma que no obedece conscientemente a determinados personajes u organizaciones, sino a la materialidad histórica de la lucha de clases. El término 'izquierda' es, en el ciclo histórico capitalista, otra forma de encubrimiento de la realidad política, así como el salario es la forma encubierta del valor de la fuerza de trabajo. Se puede determinar, con los elementos que la experiencia política de los últimos doscientos años ha enseñado, que la denominada 'izquierda', como categoría política, ha sido y sigue siendo una corriente ideológica y política de carácter burgués, aunque ella sea, formalmente, progresista, democrática y hasta revolucionaria; es revolucionaria, pero dentro del espacio ideológico burgués. Y es que se puede ser revolucionario dentro del ámbito ideológico y político de tipo liberal-burgués sin que ello implique que se trascienda sus estructuras fundamentales, la propiedad privada de carácter individualista; y eso ha sido la izquierda políticamente. Sin ir más allá de la estructura burguesa, caracterizada por la propiedad privada sobre los medios e instrumentos de producción, la izquierda ha podido ser revolucionaria; pero nada más.
A la distancia histórica, doscientos años de historia, podemos determinar que la categoría política 'izquierda' fue convertida en algo genérico de lo revolucionario; en esos términos, dentro de ese cuadro, cabía toda clase de tendencias políticas que presentaran propuestas y programas de avanzada, democráticas y hasta revolucionarias; de la misma forma, se incluyó, en ese mismo cuadro político, por parte de personajes y organizaciones políticas, propuestas de contenido y forma socialistas o comunistas, pero de contenido burgués o pequeñoburgués; dentro de esta panorámica, se reunió, en un mismo espacio político, a liberales, conservadores, izquierdistas, socialistas y comunistas; lo único que se exigía era un interés por el bien público, una preocupación porque el problema social se solucionase en beneficio de los desprotegidos y oprimidos; ha sido una franja política dentro de la cual, a pesar de la confusión, se llegó a unos consensos que luego se rompían estrepitosamente a la menor contradicción en el desarrollo de las luchas sociales y políticas. Las coaliciones políticas de los diversos grupos, organizaciones y partidos políticos de 'izquierda' han sido una constante, como, de la misma forma, sus permanentes enfrentamientos; muchas veces, esos enfrentamientos fueron de peores consecuencias que los generados en el conflicto tradicional que se ha venido sosteniendo con sus supuestos enemigos políticos, pertenecientes a las clases dominantes.
La gran confusión en que incurrimos, quienes conformamos organización política revolucionaria en este siglo, consistió en haber considerado que la revolución era la toma del poder y que esa toma era accesible a voluntad de quienes la predicaban y no el resultado de un proceso de desarrollo de fuerzas materiales objetivamente diferente del deseo y la voluntad del hombre; aunque el hombre forma parte indisoluble de esa realidad, es ésta la que lo viene determinando y lo determinará mientras subsistan las condiciones que impiden que la consciencia asuma un papel determinante sobre el mismo ser social del hombre. La realidad es el hombre pero dentro de un todo dentro del cual el hombre está aún en inferioridad de condiciones frente a la totalidad. Para que la consciencia pase a ser determinante es necesario un acumulado material y cultural mayor al logrado hasta ahora por el trabajo material e intelectual de la Humanidad.
Quienes hemos defendido las tesis del socialismo científico trascendimos los límites de las fronteras teóricas y nos adentramos en la defensa de los regímenes que se proclamaban 'socialistas' y 'comunistas' porque creímos en la palabra de sus dirigentes; pero también lo hicimos porque su defensa era una posición de rechazo a quienes sostenían que el capitalismo era un sistema supuestamente eterno. Si nos equivocamos en este aspecto, tenemos la seguridad que lo hicimos en base a los principios y no al oportunismo que demostraron todos aquellos que se alinearon y supeditaron a las dirigencias 'comunistas' mundiales en la búsqueda de privilegios personales o de grupo. Nos mantuvimos neutrales en la división del movimiento comunista internacional y nunca apoyamos a personas o partidos en concreto. Este fue nuestro acierto gracias a que no defendimos el socialismo a cambio de gajes sino en base a sus tesis materialistas dialécticas.
Vamos a demostrar que aún subsisten elementos muy poderosos, tanto material como culturalmente, que impiden al hombre trascender el cuadro de su historicidad capitalista. Y que, en lo político, la denominada izquierda, nunca lo pudo lograr, ni lo podrá, porque su conceptualización se sitúa en los espacios de la revolución burguesa del siglo XVII y siguientes.
Los 'izquierdistas' han constituido un fenómeno político que ha fluctuado del populismo al terrorismo y, dentro de ese espacio, siempre ha habido una mezcla de tendencias y posiciones que realmente han sido la expresión de condiciones materiales imposible de cambiar en forma mecánica, a voluntad de quienes se han colocado políticamente como representación de las clases dominadas. Es con esta visión que podremos explicarnos racionalmente el proceso político 'izquierdista' que se expresa históricamente a partir de la Revolución Francesa.
Al respecto, es importante anotar que en Inglaterra, cien años antes al acontecimiento de la Revolución francesa, la burguesía logra la conquista política correspondiente a sus intereses materiales, sin que allí se produjera el fenómeno político izquierdista. En Inglaterra, la fusión política nobleza-burguesía no produjo el vocablo 'izquierda' porque no hubo una Asamblea Constituyente sino un Parlamento en el cual solamente se sentaron los nobles y los burgueses. En otros países, como Alemania, el izquierdismo no pudo generarse por particularidades de esos pueblos que impedían ese fenómeno. En los Estados Unidos de Norteamérica tampoco se presenta porque allí, aunque la Independencia llevó en sí principios esenciales de 'libertad, igualdad y fraternidad' que posteriormente estarían presentes en los manifiestos políticos de la Revolución Francesa, el pueblo norteamericano obedecía prioritariamete a una causa independientista y no de confrontación de clases sociales: en Estados Unidos el conflicto social no fue clasista en el momento de la Independencia de la Metrópoli. El Izquierdismo, es un fenómeno histórico político que se enmarca dentro de la 'casualidad' histórica, pero que trasciende la particularidad francesa por la Universalización de la ideología liberal-burguesa.
Los fenómenos de izquierda y derecha son, dentro del modo de producción capitalista, una unidad de contrarios que le pertenece políticamente a ese sistema; de ahí que subsistiera con posterioridad a la Revolución de Octubre, supuestamente socialista; en la lucha de fracciones en el partido bolchevique, la fracción de Trotsky se denominó 'oposición de izquierda'; significaba ello que la fracción de Stalin era de derecha?. Seguramente que con ello se indicaba o pretendía indicar que Stalin representaba la burocracia del partido y Trotsky y su grupo lo realmente revolucionario; sin embargo, esta situación política dentro del partido de los bolcheviques en el poder significa que no se había trascendido el espacio burgués aún.
Que el fenómeno izquierdista no ha trascendido ni puede trascender el espacio burgués nos lo indica, también, el hecho de encontrarse en él manifestaciones socio-políticas como las del populismo de derecha, las del populismo de izquierda, las de cierta parte del clero católico nucleado alrededor de tesis tan exóticas y absurdas como la de la 'teología de la liberación' y las de grupos fundamentalistas de carácter armado como algunos grupos guerrilleros de esencia religiosa. Todo este maridaje es propio y consustancial al modo de producción capitalista dentro del cual es posible toda esa variedad ideológica y política debido a que dentro de él cabe toda gama de fenómenos económicos que van desde quienes no poseen propiedad hasta quienes la poseen en cantidad exagerada. Por ello es posible que la misma burguesía sea 'izquierdista' cuando necesita sostener espacios competitivos en los cuales es necesaria la 'libertad', la 'igualdad' y la 'fraternidad' que su revolución estableció como principios fundamentales de su existencia histórica.
CONTENIDO
Introducción