LA RELIGIÓN.Instrumento del delito y consuelo de los ingenuos, los ignorantes y los pobres.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-95368-8-3
Tamaño: 13,5x21 cm
Páginas: 240
Precio en Colombia: 30000
Fecha: 01 de Enero de 1997.
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El fenómeno religioso ha generado en la humanidad y en el planeta tierra catástrofes de inmensa gravedad, catástrofes, incluso, de mayor gravedad que las catástrofes naturales del planeta tierra en que vivimos; sin embargo, el fenómeno religioso no es más que otro de los que caracterizan al ser humano y, como fenómeno humano, ha tenido su nacimiento, su desarrollo, y se dirige hacia su muerte, hacia su desaparición, lenta pero inexorable. El culto a los fenómenos naturales, que es el comienzo de lo que llega a ser posteriormente la religión, sigue teniendo vigencia aunque el humano no lo perciba, como tal, en su consciencia. En efecto, la alienación en el objeto, producto material del humano mismo, en la medida de su propia evolución, no es otra cosa que el culto a lo inerte, a lo que ejerce particular influencia y atracción en la mente del mismo humano. Cuando un individuo de la especie humana se hunde en las preocupaciones angustiosas de adquirír un auto, por ejemplo, hace de él una especie de ídolo, a la manera de los tabúes que han dominado a la humanidad en su trayecto histórico, ese individuo está actuando en similar forma a como el primitivo habitante de las remotas regiones del planeta idolatra al animal que ejerce fascinación sobre él, o como se reverenciaba al sol, a la luna, a las estrellas, al rayo que la tormenta abrigaba en su seno, etc. En las sociedades capitalistas la fascinación del objeto sobre el sujeto solamente se diferencia en que ahora el objeto es producto del sujeto y antes el objeto era un objeto natural. En las sociedades capitalistas el sujeto ( el humano), se convierte en objeto: la mercancía lo domina, ejerce sobre él un poder de dominio. En esta perspectiva, el humano, de sujeto, deviene en objeto. Nos encontramos ante una situación en la cual el objeto, la mercancía, asume el papel de sujeto convirtiendo al humano, su productor, en objeto del objeto. Eso es posible por cuanto la mercancía, el objeto, contiene trabajo humano. El individuo que se apega a una mercancía, a una joya, a un objeto mercantil, a su casa de habitación, a los autos, a todos los objetos que le son propios y le fascinan, actúa dominado por las leyes de la atracción universal que, en su caso, es la materialidad pura y simple del objeto o las mercancías que son acumulado histórico de la fuerza de trabajo de todos sus antepasados, históricamente considerados. En efecto, en la sociedad, las leyes universales del Ser tienen existencia real, se manifiestan en diferente forma, pero son vigentes. La ley de la gravedad es una ley que generalmente se cree que solamente tiene existencia en lo que se refiere a la astronomía y la física; la gravedad, aunque no en la misma forma, existe en la sociedad humana; ejemplo de ello es el poder de la riqueza material: quien lo posee nuclea a su alrededor a cientos, a miles de personas en forma de empleados, obreros, negociantes, políticos, militares, intelectuales, etc. etc. Esa atracción que el individuo ejerce, pero que la ejerce a través de la acumulación de bienes, es una fuerza de gravedad porque, como en la física, atrae; en este caso atrae personas. Es en esa perspectiva que la religión también ejerce ese poder gravitatorio social.
Dentro de este aspecto, la religión es otro fenómeno, una especie de sistematización de la conducta mental y moral del individuo humano; y esa sistematización es ajena a su voluntad; ella depende de infinidad de elementos tanto materiales como culturales; sin embargo, en última instancia, la cultura, es algo que representa la materialidad de la existencialidad humana.
Las religiones predominantes en el mundo de hoy representan un inmenso poder económico, social, político, cultural e incluso militar. De acuerdo con estimaciones de entidades e instituciones dedicadas a la investigación social, las principales religiones están representadas en el Cristianismo, el Islam, el hinduismo, el budismo y algunas otras religiones chinas; cada una de estas religiones posee diversas corrientes o expresiones que representan la existencia de sectores o grupos humanos de menor significación cuantitativa y cualitativa dentro del conjunto de la humanidad. El cristianismo se encuentra dividido entre católicos romanos, protestantes, cristianos ortodoxos, anglicanos y otros; a la vez, el Islam se encuentra dividido en las corrientes sunnitas, shiitas y otras de menor importancia, el hinduismo es un verdadero mosaico de manifestaciones rituales y de creencias innumerables en variedad. Otras manifestaciones religiosas son las tribales de regiones en donde aún no se han consolidado sus pueblos como naciones modernas; entre ellas encontramos el sikhismo, el shamanismo, el confucianismo, el bahanismo, el jainismo, el shintoismo y otras; hay una población, en el planeta, que no se manifiesta como religiosa y que alcanza unos novecientos millones de personas; se calcula en unos doscientos cuarenta millones las personas que se manifiestan como ateos, es decir, de personas que no creen en dioses (Compton´s Interactive Encyclopedia- 1.994); sin embargo, es fundamental precisar, aquí, que ateo no es todo aquel que en un momento determinado de su existencia afirma que no hay dios o que no cree en dioses. El individuo que afirma ser ateo no siempre lo fundamenta con base en una reflexión filosófica o científica; la mayor parte de quienes afirman ser ateos, lo hacen por resentimientos personales, por rechazo a situaciones que no dependen de él, a frustraciones casuales o dependientes de fracasos de sus personales proyectos o pretensiones por mejorar sus condiciones de vida. En los Estados Unidos en algunos paises europeos y otros del mundo existen organizaciones 'ateistas', pero no todas llevan a cabo la misma actividad. En los Estados Unidos, por ejemplo, la American Atheists es una organización cuya principal actividad es propugnar por la 'Libertad del Pensamiento' y en esta perspectiva luchar por la completa separación del Estado y la Religión y la no enseñanza religiosa en las escuelas. Esta Organización, de las más antiguas fue fundada en 1.963 apenas y entre sus objetivos están: '1.- To provide the alternative of Freedom 'from' religion- 2.- To labor for, in all lawful ways, the complet and absolute separation of state and church. 3..-To defend the civil rights of atheists' ( WWW. Internet). El ateismo, como fenómeno del pensamiento, responde en cada etapa histórica a las condiciones materiales y culturales por las cuales atraviese la sociedad; en el momento actual, el ateismo real debe ir acompañado de un proyecto económico-social porque el problema esencial de la humanidad se encuentra en las estructuras económicas de carácter capitalista hoy. Siempre la sociedad sobrevive sobre las estructuras económicas, pero hoy es para el humano más consciente este hecho. Es lo que debe llevarnos, como ateos, a relacionar el pensamiento ateo con la necesidad de un cambio en esas estructuras a efecto de elevar la calidad material y cultural del humano. De lo contrario, el ateismo no trascendería los espacios que viene ocupando tradicionalmente de una contradicción puramente teórica a nivel del pensamiento.
Como veremos en este estudio, el ateismo es una forma del pensar filosófico que conlleva una práctica consecuente para poder denominarse así. Podemos afirmar que la humanidad, toda, se encuentra bajo la influencia de la religión y es creyente. Esto nos está indicando que el ser humano se halla bajo el dominio ideológico de seres inexistentes, producto de su propia imaginación y de sus propias creaciones mentales: El humano es un esclavo de sí mismo sin saberlo. Este hecho real, que se encuentra ahí, en la historicidad de la sociedad humana, no significa que sea eterno por llevar el mismo tiempo de la existencia humana. La humanidad es un fenómeno temprano, de muy corta existencia; si nos concretaramos al lugar que ocupa en el planeta tierra, apenas tiene unos trescientos o cuatrocientos mil años (Los orígenes de la Civilización- V.Gordon Childe- Breviarios- Fondo de Cultura Económica- México), mientras el planeta posee unos cinco mil millones de años de existencia ( el mismo tiempo de nuestro sistema solar). Sin embargo, el tiempo histórico del humano apenas lo podemos considerar a partir de hace unos diez mil o quince mil años antes de nuestro presente, de cuando se comienza a dejar testimonio escrito de la existencia humana. Este hecho nos obliga a considerar que no podemos hacer referencia al elemento tiempo para evaluar el fenómeno religioso; éste, como cualquier otro fenómeno, es histórico, lo encontramos en el devenir del Ser en su manifestación humana de la concritud de la sociedad existente en el planeta tierra; la religión no ha existido siempre y algún día ha de desaparecer. El culto o la reverencia del hombre primitivo, y de gran parte de las sociedades actuales, a los fenómenos de la naturaleza y a supuestos seres desconocidos, es apenas el germen de las religiones pero no es religión; el culto a los fenómenos de la naturaleza y del universo por parte de los humanos primitivos es apenas una manifestación de su asombro ante el acontecimiento natural, la expresión de su incomprensión basada en la ignorancia del fenómeno, su causa y su existencia misma.
El rito y el culto, como origen de la religión, se encuentran fundamentados en dos factores humanos: la ignorancia y la soledad; el humano primitivo no podía entender los fenómenos del universo ni de la naturaleza y, menos aún, su propia existencialidad; por ello los reverenciaba; no podía entender la naturaleza de los fenómenos por una parte y, en otro sentido, se encontraba solitario y débil ante esos mismos fenómenos; los primeros seres humanos no tenían la fuerza suficiente para hacer frente a las manifestaciones de la naturaleza: el humano primitivo era débil; hoy sigue siendo débil y solitario. A pesar del transcurrir histórico y de la experiencia y el elevado nivel de desarrollo de la sociedad, el humano aún se encuentra en condiciones muy precarias en los dos aspectos: el del conocimiento y el de la soledad; la mayor parte de la humanidad, podemos decir que toda la humanidad, aún no domina las leyes de la naturaleza porque no las ha podido conocer en su totalidad y en su esencia; en otro sentido, aunque haya en el planeta casi seis mil millones de seres humanos y las grandes ciudades sean el asiento de millones de personas, el humano se siente, se sigue sintiendo, solo, ignorante y débil. En medio de millones de ciudadanos que habitan y recorren las calles y avenidas de las grandes ciudades, el individuo se siente más solitario y angustiado que nunca; se encuentra atrapado en su propia obra: la ciudad de cemento, vidrio, hierro, autos, sonidos, luces, extraños a sí mismo, etc. No encuentra un lugar para reflexionar sobre su propia existencia y cuando lo puede hacer la encuentra sin sentido, sin razón de ser; la irracionalidad del existir lleva o lo puede llevar al suicidio. De hecho, buena parte de quienes se preguntan por la existencia, intentan liquidarla. Es ahí en donde las creencias, y las religiones, tienen su caldo de cultivo para que el hombre se refugie y encuentre consuelo, consuelo que, como tal, es una ilusión no una realidad. Y como el humano es una existencialidad material, real, ésta lo lleva a obtener los medios para sostenerla o mejorarla: este es otro campo para quienes violentan los espacios de existencia de otros seres a efecto de obtener más, tanto en lo material como en lo social, y en lo cultural. Cuando unos hombres en busca de poseer más bienes, más riquezas, encontraron, instintivamente, que las creencias eran un posible medio para obtenerlos, es cuando se van formando las estructuras que posibilitarán la religión: con la propuesta de 'ligarse' y 'religarse', unos individuos nuclearon a muchos más alrededor del culto: surgía la religión. Entonces, los más astutos, los más rapaces, como en otras especies animales no racionales, se apoderaron del rito y el culto e hicieron de ellos una profesión: esto les garantiza no trabajar pero sí vivir y vivir relativamente bien al comienzo y muy bien al final. Hoy, los sacerdotes del culto, cualquiera que él sea, gozan de la riqueza que la humanidad ha podido acumular durante miles de años.
Si hacemos una retrospectiva hacia los primeros tiempos de cada una de las religiones que mayoritariamente dominan el conjunto de los casi seis mil millones de seres humanos habitantes del planeta, encontraremos que es muy poco lo que ha cambiado en ese sentido, en la esencia del fenómeno del culto o el rito; ellos se mantienen sobre idénticos principios. La esencia del rito no ha cambiado substancialmente; sin embargo, la forma sí ha cambiado de hecho, y lo ha hecho ostentosamente: la 'pobreza material' de los primeros brujos o sacerdotes de la tribu ha sido cambiada por las grandes posesiones en tierras, industrias, comercios, corporaciones financieras, centros educativos, organizaciones de todo orden que hoy poseen los entes religiosos a través de sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales, etc. etc. hasta llegar al máximo jerarca que en el caso de los cristianos católicos es el Papa residente en Roma y los máximos jerarcas de las otras religiones cuyas sedes son las grandes ciudades de los paises más poderosos. Puede suceder que un jerarca de una religión no sea poderoso en lo económico, en lo social, en lo político, etc., pero sí lo es en cuanto miembro prominente de la religión porque ésta forma parte, hoy, del mismo Estado moderno. Un Dalai Lama, un Metropolitano ortodoxo en Moscú, un 'patriarca' en Grecia, un Cardenal en Roma o un Obispo en New York, Londres, París o Madrid, para no citar más ciudades importantes, son personajes de inmenso poder porque poseen influencia en la mayor parte de la población y por lo tanto en el poder civil y político de su propa nación o ciudad. Y la estructura material, social y administrativa de cada una de las religiones es de tal naturaleza que se entronca con el poder económico mismo de la respectiva nación o pueblo en donde se encuentre como forma dominante lo religioso. Al respecto se ha de tener en cuenta que los gobernantes de cada uno de los paises del mundo practican o profesan una u otra religión.
Quienes han llegado a la cima del poder religioso pertenecen a los grandes poderes económicos de sus respectivos pueblos y para ello han tenido que acudir a la intriga, al fraude, al engaño, al crimen organizado, a toda una serie de conductas que no son, precisamente, las que propagan y anuncian en sus inumerables textos religiosos y en sus permanentes discursos y sermones. Nada más significativo, en ese sentido, que los acontecimientos de finales del siglo XX en los que el Pontífice romano, el más alto jerarca del catolicismo, se convirtió en cómplice y usufructuario de los más escandalosos fraudes financieros de que tengan noticia la historia moderna: La quiebra del Banco Ambrosiano dentro de la cual se cometieron no solamente defraudaciones financieras, que toda la banca mundial comete, sino asesinatos, torturas, represiones políticas en paises bajo regímenes militares, etc. Los miles de millones, en dinero, que el Vaticano ha acumulado, han sido producto del crimen, del asesinato, del envenenamiento, de la defraudación, de todo acto criminoso y de lesa humanidad; y si volvemos la vista hacia otras religiones como el Islam, los jeques y sus correligionarios no han sido muy diferentes a los jerarcas del cristianismo católico y el cristianismo protestante; se diferencian en las formas: unos son más sofisticados que otros, de acuerdo al desarrollo de sus propios medios de enriquecimiento criminal. El delito de las jerarquías religiosas comienza en las mismas bases de sus dogmas. Porque en lo que se refiere a los 'principios', ellos no han cambiado: todas las religiones siguen agitando como doctrina los textos más antiguos de que se tenga conocimiento en la historia de la humanidad. Y todos esos textos son falsificaciones de todo tipo mediante los cuales se va transmitiendo, como si fuese una verdad revelada y dicha por personajes de teatro que van por el mundo sembrando la mentira, arropada con el vestido brillante del culto y el rito. En este sentido, la tradición ejerce un completo dominio sobre todos los seres humanos creyentes.
Por otra parte, hemos de tener en cuenta el fenómeno genético manifestado en la herencia: el ser humano no solamente es un transmisor de caracteres fisiológicos, sino de información cultural. En efecto, si partimos de los primitivos habitantes del planeta, en los cuales el culto y el rito eran su manifestación cultural dominante, tenemos que entender que ellos no solo iban transmitiendo sus caracteres antropomorfos sino su naturaleza cultural y todo lo que ella expresa en todos los órdenes: el culto y el rito eran transmitidos y siguen siendo transmitidos; pero ese culto y ese rito no solamente se transmiten expresamente mediante la actividad religiosa que en el hogar se lleva a cabo, que en la Escuela se confirma y que sigue dándose en el resto de la vida del ser humano; los principios religiosos van en los mismos genes hereditarios. Es por ello que la religión, las creencias, el rito, el culto y demás manifestaciones de similar carácter, siguen siendo dominantes en el campo de la sociedad humana. Quienes no hemos seguido esa conducta, quienes nos separamos de camino transitado por la mayoría, el trazado por la religión, somos una especie mutada. Es sabido que en todas las especies hay mutaciones; en la especie humana no solamente hay mutaciones genéticas sino mutaciones ideológicas y esto como parte de la mutación genética. Sin embargo, las mutaciones son lo excepcional; por ello los no creyentes, los que somos ateos, somos la excpeción; en este sentido es que no todos los no creyentes son ateos. Para ser ateo se necesita mucho más que no creer en dioses.
En esta perspectiva y retrospectiva es que hoy podemos afirmar que las religiones han sido instrumento del delito, el crimen atroz, el fraude, el engaño por parte de quienes asumieron su liderazgo y, al mismo tiempo, son el refugio de los pobres, el espacio de los ignorantes y el campo de acción de personajes cuyo carácter de ingenuidad y naturaleza idealista les hace creer que mediante la religión van a lograr el mejoramiento material y cultural de la humanidad que ellos desean humanistamente. Ya el alemán Karlheinz Deschner pudo titular una 'Historia Criminal del Cristianismo'. En forma similar se puede titular la historia de cualquier religión que haya logrado poder similar al del cristianismo y en similar sentido es que ese autor consigna en el primer tomo de su obra este aforismo: 'El que no escriba la historia universal como historia criminal, se hace cómplice de ella'. También cita Deschner, de Friedrich Nietzsche, la siguiente frase:
'Yo condeno el cristianismo, yo formulo contra la iglesia cristiana la más formidable acusación que jamás haya expresado acusador alguno. Ella es para mí la mayor de todas las corrupciones imaginables, (...) ella ha negado todos los valores, ha hecho de toda verdad una mentira, de toda rectitud de ánimo una vileza. (...)Yo digo que el cristianismo es la gran maldición, la gran corrupción interior, el gran instinto de venganza, para el que ningún medio es demasiado venenoso, secreto subterráneo, bajo; la gran verguenza eterna de la humanidad(...)'.
Cientos de obras se han escrito para demostrar, con fehacientes pruebas, que el cristianismo ha sido un fenómeno esencialmente criminal; pero la inmensa mayoría de la humanidad no lee, otra gran parte no cree lo que se escribe y se demuestra en contra de sus creencias y, el resto, los que leen, lo hacen para sostener la dominación, el fraude y el delito dentro de sus campos económicos y religiosos. Por eso es que quienes nos aventuramos a denunciar la verdadera esencia del fenómeno religioso somos como extraños personajes de otros mundos que arriesgamos, en este trabajo, hasta la propia vida. Sin embargo, lo hacemos porque esa es nuestra naturaleza de seres humanos que hemos mutado el carácter tradicional de la especie humana en su particularidad, individualidad y excepcionalidad.
El fanatismo islámico condenó a muerte a un escritor que reveló lo ridículo del 'profeta' y los ayatollahs islámicos viven el lujo que la explotación del petróleo les permite, porque en algunos paises ellos son los gobernantes; la sumisión de toda esa multitud de gentes ignorantes y fanáticas a sus prédicas absurdas, es su elemento existencial. Un cantante norteamericano programa un concierto que los jerarcas islámicos condenan, pero ante una 'donación' dineraria de altas cifras para el culto, le conceden el permiso para el evento y la música se ejecuta ante millares de creyentes. Entonces, ¿qué es lo que domina?.
Que siga dominando la religión, cuando la ciencia ha alcanzado niveles nunca antes conocidos, cuando en el planeta hay suficientes medios para que el hombre sea libre, cuando es posible la libre expresión, al menos en los paises más avanzados, significa que todo ello no es suficiente para liberar al hombre de una herencia que no es solamente material sino profundamente ideológica y que por ello es la ideología el elemento de mayor peso en el sostenimiento de las creencias. Ya las jerarquías religiosas no necesitan delinquir para obtener, sino que delinquen para conservar; pero siguen delinquiendo, aunque mediante otros medios, con el poder político y cultural que poseen; todo ello gracias al producto de sus primeros delitos y crímenes que siguen dando sus frutos.
Es fácil dominar sobre los que no poseen poder económico, sobre los pobres, y también es fácil dominar sobre quienes piensan que es posible liquidar la injusticia mediante buenas obras. Por ello es que sigue dominando el imperio de las religiones y por lo mismo es que aún les queda mucho tiempo para seguir haciéndolo.
Nuestro propósito consiste en desvelar la esencia de las religiones para que aquellos que poseen una inteligencia de elevado nivel, conozcan algunos elementos que les permitan adquirir una mediana claridad sobre la verdadera esencia de ese fenómeno de la humanidad; muchos historiadores, pensadores, escritores, hombres de inteligencia esclarecida, han escrito sobre la religión y sobre cada una de las que existen en el planeta en que vivimos; sin embargo, muchos de esos escritos se encuentran ocultos o en sitios inaccesibles a los lectores comunes; consideramos necesario renovar criterios en forma permanente a efecto de hacer llegar a las inteligencias de muchos, el conocimiento y que se conozca que hay personas que nos interesamos en sostener el hilo conductor que hombres de todas las etapas históricas de la humanidad han venido tejiendo para impedir el engaño, el fraude, la mentira, en lo que se refiere a las creencias y la misma esencia del ser humano. Nos encontramos entre los seres humanos que pretendemos impedir el imperio de la mentira en el terreno de las ideologías y denunciamos con todo el vigor intelectual posible toda esa historia de defraudación mediante lo más infame que el hombre puede utilizar que es el engaño y el crimen. Y también nos dirigimos a personas que en forma ingenua, por ser personas sanas y honestas, consideran que mediante la religión se puede obtener el mejoramiento de la humanidad y en particular de los pobres que sufren tanto la explotación material como la explotación cultural de su existencia vital.
Consideramos que esta no es una tarea fácil y menos aún, cómoda; sin embargo, es satisfactorio situarnos en el mismo sendero dentro del cual han venido transitando hombres y mujeres que se identifican en estos criterios que estamos exponiendo; con ellos formamos el campo de los seres humanos que valoran la verdadera esencia de la humanidad.
CONTENIDO
Introducción