EL COLECTIVISMO ECONOMICO CONSCIENTE.La trascendencia histórica de la sociedad humana.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-95368-9-1
Tamaño: 13,5x21 cm
Páginas: 151
Precio en Colombia: 29000
Fecha: 01 de Enero de 1998.
Documento Completo PDF...
Comentar este artículo
 Escuchar este documento
  Compartir en Facebook
Más de cuatro mil años de historia escrita de la humanidad han transcurrido sobre estructuras económicas que obedecen a la necesidad, entendida ésta como el conjunto de leyes a las cuales está sometida tanto la sociedad humana como la naturaleza y el Universo en su infinitud. El individuo, es una parte de la naturaleza y del universo, el ser humano es un conjunto de partículas, átomos, moléculas, etc., organizados en la forma como la conocemos y estudiamos anatómicamente. Somos, como dijo el científico Carl Sagan, materia de las estrellas.
Bajo el imperio de la necesidad ha transcurrido la larga historia de la humanidad y en términos generales lo sigue haciendo a pesar del logro de la ciencia, la investigación científica y la alta tecnología alcanzada hoy en ese proceso del vivir humano como parte de la fenomenología universal.
Diversidad infinita de formas de vida hay en el planeta tierra y en el Universo habrá similares formas de organización de la materia. Dentro de la infinitud, somos una microexistencia universal que se va acercando a la 'consciencia' de sí misma, es decir, al conocimiento de su propia existencia, a la autoconsciencia de sí. En este transcurrir vital, vamos adquiriendo mejores condiciones de vida tanto materiales como culturales, entendiendo éstas como la expresión de la calidad material que poseemos. Nuestras manifestaciones intelectuales corresponden al nivel de la calidad en la materialidad de nuestro existir. De acuerdo al grado de desarrollo de las condiciones materiales de existencia, la humanidad genera determinadas formas de cultura o expresiones de su intelecto, calidad que nos distingue de esa otra clase de vida que llamamos 'animal' y de la cual poseemos un gran porcentaje de nuestra propia existencia. De la existencia puramente material, del material inerte, también poseemos elementos, como son los minerales que nuestro cuerpo y el de todos los seres vivientes poseen. Si nos distinguimos del animal por el pensar, este pensar no es igual en todos los individuos ni en todas las épocas de la existencia humana. Ese pensar ha venido evolucionando en la medida en que evolucionan las condiciones materiales del existir social. En el pensar, también, existe la diversidad, la particularidad y la individualidad como categorías del Ser.
El fenómeno social, como todo fenómeno universal, evoluciona en base a sus propios elementos constitutivos; la sociedad es un conjunto de individuos que comparten unos espacios comunes dentro de los cuales sobreviven; pero ese conjunto no es homogéneo como no lo es cualquier otro conjunto de elementos convivientes. El conjunto social es una diversidad de individuos dentro de una homogeneidad de condiciones materiales. Entender esa variedad del conjunto social es esencial al conocimiento del fenómeno humano. Dentro del conjunto social se generan individuos que expresan la esencialidad de ese conjunto social: Son los pensadores, como manifestación de la esencia del ser humano, que consiste en el pensar, en la expresión del intelecto. Así como hay individuos que asumen la existencia de lo económico, es decir, individuos que concentran bajo su poder inmesas riquezas, también hay individuos que recogen lo que distingue al ser humano del animal, el pensamiento.
En todas las épocas de la historia humana, a partir del momento en que se dieron las condiciones para expresar intelectualmente su existencialidad, ha habido personas que teorizan la práctica social, que emiten conceptos sobre la existencia social y sobre la existencia universal, los fenómenos que el ser humano va percibiendo de acuerdo a sus facultades mentales. Es en este momento cuando el humano introduce en el pensar del conjunto las posibilidades de un existir diferente al que vive ya sea en un sentido de mejorarlo para quienes ese pensador representa o para elevar la calidad del conjunto social en el cual vive, como totalidad. Como expresión de las contradicciones del fenómeno social, contradicciones que le son inherentes, que son de su esencia, se presentan diferentes posiciones en lo que respecta al cambio o desarrollo de la existencialidad material, social, política, cultural, del conjunto social en el cual los pensadores se expresan. Esto tiene como causa el haberse llegado a un nivel en el cual es posible dar curso al pensamiento debido a que la materialidad puramente vital se encuentra solucionada. Es decir, para poder pensar, lo que filosóficamente denominamos pensar, y que consiste en la reflexión y la conceptualización sobre los diversos fenómenos del Universo, la Naturaleza, la Sociedad y el Individuo, es necesario haber logrado una estabilidad económica y social que le permita, al individuo, vivir en condiciones que trasciendan la necesidad puramente vital, su materialidad biológica. Los pensadores o racionalizadores o teorizantes de la realidad son individuos al margen de las necesidades vitales de la mayor parte del conjunto social. Siempre los hemos conocido como tales y así seguirá siendo de acuerdo con la realidad material en permanente cambio y evolución. Entenderlo de esta manera es la forma como podemos ahondar en el conocimiento de la evolución social.
Lo que nos proponemos aqui es, precisamente, conocer ese transcurrir histórico de la humanidad para poder delinear la perspectiva del futuro sobre la realidad del presente y el pasado. Para poder entender el fenómeno social es esencial hacerlo mediante el método del materialismo dialéctico, comprendiendo la esencia de los fenómenos universales en su materialidad como la expresión real del Ser en su diversidad de manifestaciones y sobre leyes que le son inherentes, leyes que constituyen su esencia en permanente evolución. El movimiento infinito del Ser universal, como esencia de su existencia, es la base sobre la cual podemos comprender la particularidad del fenómeno social en ese universo infinito del existir.
Es dentro de estas consideraciones sobre el Ser que vamos a profundizar en la existencialidad material y cultural de la sociedad a la que pertenecemos para visualizar una perspectiva económica, social, política y cultural a nuestro existir; ello, sobre la base de ser la sociedad un fenómeno material y cultural que evoluciona sobre sus propias condiciones materiales, sociales y culturales. Creemos que el ser humano es un fenómeno material y cultural que obedece a leyes; estamos seguros que si esas leyes son conocidas por él, se le abre una perspectiva de desarrollo que puede manejar de acuerdo a los criterios que se tenga sobre lo que debe ser la sociedad y el individuo mismo. Es decir, que de ser el individuo, objeto de la necesidad, pasa a ser actor de su propia existencia porque esas leyes a las cuales está sujeta tanto la sociedad como el individuo, al ser conocidas, serán utilizadas en la perspectiva del mejoramiento material y cultural del conjunto; en esas condiciones lo que se pretende y lo que se consigue será consciente, no producto de la voluntad de unos pocos o de algún posible redentor de la humanidad.
Vamos a conocer la posibilidad de pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad en la sociedad y en el individuo. Vamos a ver la posibilidad del cambio de la premisa existente de que el ser social es el que determina la consciencia a la premisa en que la consciencia es la que determine el ser social. Si Marx afirmó la primera en una época histórica signada por la necesidad, hoy podemos afirmar la segunda en base al desarrollo gigantesco de la tecnología, la ciencia y el conocimiento que la humanidad ha logrado a partir de la consolidación del capitalismo como modo de producción que trascendió todos los anteriores ciclos históricos basados, como él, en la propiedad privada sobre los medios de producción. El capitalismo abre el camino a su propia negación sobre sus propios elementos constitutivos de sus estructuras materiales y culturales. Esta será la negación de su propia existencia para convertirse en otro fenómeno ecónomico-social de carácter histórico.
La base fundamental de la existencialidad humana está constituida por los elementos naturales y artificiales de naturaleza económica, mediante los cuales el ser humano se alimenta, se viste, se protege habitacionalmente y se reproduce. Sobre esta tesis se han desarrollado infinidad de debates de todo tipo en los últimos siglos, pero es una realidad tan evidente que es por ello que se debate contra los que no la ven. No es que la estructura económica sea el único y exclusivo elemento que sustenta la existencia social y del individuo, sino que sin ella ese ser no existiría.
Profundizar en el análisis de la estructura económica sobre la cual se desarrolla esa existencia social y por ende la del individuo que la compone, es materia de la economía política; es esta ciencia social la que nos da los elementos para poder visualizar el futuro de la sociedad en que vivimos; pero para poder hacerlo nos es imprescindible conocer a fondo el pasado y comprender el presente.
Aquí vamos a esbozar una tesis que es el producto del estudio y el análisis dialéctico del proceso histórico de la humanidad a través de todas las etapas y ciclos que ha venido atravesando y atraviesa actualmente.
Este análisis lo hacemos bajo el método del materialismo dialéctico y el materialismo histórico, derivados de la concepción filosófica materialista dialéctica. Para nosotros es el único método científico de conocimiento de todos y cada uno de los fenómenos del Universo, la Naturaleza, la Sociedad y el Individuo.
La causa que nos lleva a estos análisis y reflexiones se encuentra en los valores humanistas y conceptuales que poseemos como seres humanos en general; pero en lo particular obedece a los conceptos filosóficos materialistas dialécticos que nos llevan a saber que somos parte indisoluble de la sociedad humana en permanente evolución hacia formas superiores de existencia y que como personas de pensamiento avanzado, no podemos mantener una actitud de espectativa ante ese proceso evolutivo. Al ser parte de este proceso y serlo en forma consciente, asumimos una actitud protagónica en la via de la construcción de nuevas formas económico-sociales que no solamente nos elevan a planos superiores de existencialidad social, sino que ellas mismas se convierten en derroteros que pueden seguir otros grupos sociales hasta llegar a generalizarse y constituir en el futuro la sociedad que todos deseamos.
Las tesis del colectivismo económico y social consciente surgen de la realidad económica y social que vivimos. Pero ¿porqué nosotros y no otros las han propuesto antes ni ahora? La realidad es que la teoría surge de la práctica y ésta es un fenómeno en evolución permanente que no se deja atrapar fácilmente por cualquiera. En el devenir histórico de la humanidad, los individuos, a partir de un momento determinado, comienzan a reflexionar sobre la existencialidad social; lo hacen sobre la materialidad y la cultura en que viven. Se teoriza sobre una existencialidad histórica concreta. Esto quiere decir que la teoría responde a esa realidad concreta; quienes teorizan sobre la realidad esclavista, en ese período, no podían hacerlo sino sobre ella misma; pero quienes teorizamos hoy lo podemos hacer, no solamente sobre la realidad capitalista que vivimos sino que lo hacemos conociendo que tras ella se encuentra la realidad feudal, la esclavista y la primitiva de esta nuestra especie humana. Por ello es que esa teorización tiene que conocer no solamente la realidad del presente sino la del pasado; con ello podemos formar los elementos que nos permiten visualizar el futuro en forma científica.
El estudio que emprendemos tiene como marco conceptual lo filosófico en la corriente materialista dialéctica. El colectivismo que vamos a definir tiene como base fundamental el concepto filosófico porque subvierte el principio de ser el ser social el que determina la conciencia por el de ser la conciencia la que determina el ser social. Por ello lo denominamos 'colectivismo económico-social consciente'. Cuando la consciencia determine el ser social, es porque el individuo ha llegado a la cima de la libertad; cuando se ha logrado alcanzar el nivel de desarrollo material y cultural en el cual el humano entiende lo que significa la 'consciencia de la necesidad', se es libre.
En el devenir histórico, como en todo el espectro infinito del Ser, se va de lo simple a lo complejo; lo complejo es lo más avanzado, pero dentro de lo complejo está lo simple; es una relación dialéctica que se encuentra en todo fenómeno. El colectivismo surge cuando las condiciones materiales y culturales de la sociedad lo generan; unos individuos, en lo particular, lo expresan y lo van construyendo en su materialidad física, económica, social, ideológica, política y cultural, pero sobre una conceptualización filosófica de carácter materialista dialéctica. ¿Porqué en este momento histórico? Porque antes el devenir histórico no lo podía generar. Para entenderlo filosóficamente, el colectivismo es la secuencia tesis-antítesis-síntesis, o en los términos históricos, la negación de la negación en la secuencia comunidad primitiva-comunal, propiedad privada individual, como su negación, y colectivismo consciente como negación de la negación.
En las condiciones históricas del presente, el ser humano ha llegado a los niveles de la 'autoconsciencia' porque se desenvuelve sobre un acumulado filosófico y cultural de elevado desarrollo; la conceptualización filosófica ha logrado penetrar en la esencia de los fenómenos para explicarlos y entenderlos en toda su dimensión; ha sido el materialismo filosófico, en su expresión dialéctica, el producto de ese largo y dificil proceso del pensamiento. El materialismo dialéctico se manifiesta con posterioridad a la dialéctica idealista expresada por Hegel porque las fuerzas económico-sociales no lo permitían antes.
Es por lo anterior que consideramos la posibilidad del colectivismo en las actuales condiciones históricas de la humanidad, como una trascendencia de la sociedad capitalista en decadencia y en vía de preparar y sustentar, sobre sus realizaciones materiales y culturales, la sociedad del futuro.
CONTENIDO
Introducción