NUESTRA VIDA ES NUESTRA VIDA, NUESTRA MUERTE ES NUESTRA MUERTE.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
ISBN: 958-96545-1-7
Tamaño: 11,5x16 cm
Páginas: 174
Precio en Colombia: 19500
Fecha: 01 de Enero de 1999.
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La mayor parte de las personas nunca se detienen a reflexionar sobre lo que significa o lo que es su propia vida; no poseen el espacio que permite pensar lo que ella representa tanto individual como social, familiar, o grupalmente. Simplemente se 'vive' y, al vivir predominantemente en forma biológica, se olvida que también las plantas viven, los animales viven. El vivir humano ¿es diferente?. Y nosotros nos preguntamos, entonces, en qué nos diferenciamos del vivir de otros seres, los seres que nos rodean y con los cuales compartimos la existencialidad planetaria; resulta que la diferencia es mínima; más aún, lo real es que somos parte de ellos ya que nos alimentamos de plantas, del ambiente, de una variedad de animales marítimos, fluviales, terrestres, etc. Somos naturaleza como lo es todo lo existente en el planeta y lo que es este mismo dentro del Universo en su infinitud; somos parte de ese Universo infinito: a la vez que somos finitos, somos también infinitos. Como individualidades somos finitos, como naturaleza somos infinitos; incluso, como sociedad, somos una especie de larga trayectoria en nuestro planeta. No desapareceremos sino que nos transformamos permanentemente.
La diferencia, entonces, entre la gran diversidad de fenómenos orgánicos e inorgánicos, vitales o no, existentes en el Universo, consiste en que somos seres vivos que pensamos; el pensar es el elemento fundamental que nos distingue de todo el resto de manifestaciones del Universo conocido. Esa es nuestra particularidad. Pero el pensar, siendo un fenómeno humano, posee diversos niveles. No piensa de la misma forma quien posee todo lo que necesita para sobrevivir cómodamente a como piensa quien vive en la miseria, al borde de la muerte por el hambre y el frío. No piensa lo mismo el niño que el joven, el adulto que el anciano. Tampoco piensa igual el que no posee instrucción que el que la posee. Y tampoco es lo mismo el pensar contidiano, el del común de las gentes, que el pensar filosófico o el pensar científico. La variedad del pensamiento no es otra cosa que la manifestación de la variedad del ser, tomado como todo lo existente. Se piensa de acuerdo a como se vive, es decir, en el lenguaje filosófico materialista, 'el ser social determina la consciencia'. Esto es lo real y lo que predomina en la sociedad humana actual.
En esta perspectiva, la vida no es considerada por cada individuo en forma similar al resto de individuos que componen el grupo social o a todos los que pertenecen a la sociedad en general. Diversidad de factores ya sean históricos, geográficos, étnicos, culturales, etc. determinan las consideraciones que cada ser humano se hace sobre la vida y, en particular, sobre su propia vida. La vida adquiere un carácter concreto de acuerdo a los niveles de desarrollo de la sociedad y de los pueblos en particular, pero también de acuerdo a la escala social en la cual se encuentre cada individuo dentro de su entorno. Cada vida es un mundo particular y los factores que la determinan son muy especiales, poseen su propia especificidad. La vida de un soldado puede significar mucho para el comandante de su grupo pero la vida del soldado de su enemigo es un objetivo a liquidar, es decir, vale en la dimensión de la correlación de fuerzas en la guerra. Pero para ese mismo comandante la vida de otra persona que no tiene influencia en su quehacer guerrero, no tiene valor alguno; por ello los ejércitos no respetan la vida de quienes no sirven a sus intereses de la guerra. Esta forma de pensar se extiende a todos los estamentos sociales, a los grupos económicos dominantes, a las diversas agrupaciones sociales que componen la sociedad. En los espacios de la normalidad social, la vida de los consumidores posee un alto significado económico para los productores y viceversa, para los consumidores vale mucho la existencia de los productores ya que le abastecen de los productos que necesitan para su sobrevivencia.
A nivel individual, cada quien valora su propia vida según las situaciones por las cuales transite. Quien posee una formación costosa económicamente y unos criterios de valor dinerario, considera que su vida es muy valiosa en esos mismos términos, en los términos de la economía sobre la cual se sustenta, de la riqueza que posee. Lo general es que las gentes ni siquiera piensan en lo que significa la vida y simplemente se limitan a 'vivirla', es decir, a sobrevivir. La lucha por la sobrevivencia impide detenerse a 'pensar' y, menos aún, a pensar sobre la propia vida: lo importante es mantenerse con vida como algo que depende de la vida misma; el instinto de conservación es común a todos los seres vivos ya sean de naturaleza vegetal o de naturaleza animal. El pensar la vida y, más aún, pensar el pensamiento, sólo es accesible a un muy reducido número de personas en el planeta en que vivimos. Pensar el pensamiento es una función que se logra sobre un elevado acumulado intelectual de la humanidad. La era de los filósofos verdaderos ha tardado mucho tiempo en aparecer en la historia de la humanidad porque no hubo tiempo sobrante sino al cabo de muchos milenios de evolución. En realidad, apenas hace unos dos mil quinientos años que el individuo inició su práctica en el pensar filosófico.
De ahí que hubiésemos 'pensado' en la necesidad de 'pensar' sobre la vida, como un ejercicio vital en el devenir de nuestra existencia como seres sociales y como seres individuales dentro del mundo del humano, especie superior en el planeta tierra que habitamos de hace ya milenios de existencia y apenas unos siglos de historia. Y pensar la vida nos lleva a reflexiones de profunda raigambre debido a nuestra ya intensa vida material y cultural. El humano ha llegado a niveles muy elevados de su propia evolución y ello hace más dificil el pensar sobre su propia existencia, sobre su propia vida; el acumulado material de su propia producción se ha convertido en una pesada carga alienante de su existencia real. Lo que vamos a pensar sobre la vida tiene validez apenas para muy pocos de nosotros, para quienes podemos comprender la esencia de la vida y la podemos pensar en el espacio del pensar filosófico; por ello nuestros criterios solo van en dirección de lo puramente individual y no como una especie de imperativo social; consideramos que nuestras reflexiones no tienen viabilidad dentro de la sociedad actual como norma; pero sí pensamos que lo podemos realizar quienes hemos podido acceder a otras formas de vivencia individual y social, es decir, quienes nos encontramos viviendo en el Colectivismo Económico Consciente. Vamos a intentar expresarlo respetando los criterios y conceptos dominantes pero exigiendo, a la vez el respeto a los nuestros.
CONTENIDO
Introducción
CAPITULO 1
Los seres vivos
1. Nuestro lugar en el universo
2. La naturaleza
3. Evolucionismo y creacionismo
A. La respuesta natural
B. El creacionismo
4. Lo que somos
CAPITULO 2
El humano
1. El individuo
1.1 El nacimiento
1.2 El entorno
1.3 Dependencia e independencia individual
2. Actitudes: la vida y su entorno
2.1 Idealismo ante la vida
2.2 La concepción del materialismo dialéctico
3. Formación y educación
4. Niñez, juventud, madurez
CAPITULO 3
Las posiciones ideológicas
1. Conceptos sobre la vida
1.1 Concepciones idealistas y concepciones espiritualistas
1.2 Concepciones filosóficas materialistas sobre la vida
2. Que significa morir
3. Que significa haber vivido
3.1 La viviencia física, natural
3.2 La vivencialidad intelectual o cultural
CAPITULO 4
Las decisiones
1. El ciclo vital
1.1 La eugenesia
1.2 La clonación humana
2. El derecho a morir
2.1 La eutanasia
2.2 El suicidio
3. El colectivismo e individualismo
3.1 Las condiciones ideológicas